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El turismo siempre ha estado ligado a la idea de permanencia: paisajes que parecen eternos, ciudades que resisten el paso de los siglos y ecosistemas que sobreviven generación tras generación. Sin embargo, el siglo XXI ha puesto en duda esa certeza. Hoy, algunos de los lugares más espectaculares del planeta están cambiando a un ritmo acelerado, impulsados por las actividades humanas, volviendo a los efectos del cambio climático cada vez más visibles.
Comprender el fenómeno ya no es solo un ejercicio científico o político. También se ha convertido en una conversación imprescindible dentro del turismo global. Cada año, millones de viajeros visitan destinos que enfrentan riesgos reales: aumento del nivel del mar, blanqueamiento de corales, retroceso de glaciares o desertificación.
En este contexto, el turismo vive una paradoja. Por un lado, viajar puede ayudar a visibilizar la fragilidad de estos lugares y generar ingresos para su conservación. Por otro, la industria turística también contribuye a empeorar algunos de las efectos del cambio climático, especialmente por las emisiones asociadas al transporte aéreo y a los modelos de desarrollo intensivo.
Ante esta realidad, algunos destinos se han convertido en lo que muchos especialistas llaman “viajes urgentes”: lugares que vale la pena conocer ahora, porque podrían transformarse radicalmente en las próximas décadas. No se trata de turismo apocalíptico, sino de una invitación a reflexionar sobre cómo viajamos y qué significa visitar paisajes que podrían no existir de la misma forma en el futuro.
A continuación, exploramos cinco destinos emblemáticos que reflejan cómo los efectos del cambio climático son más visibles que nunca y hoy el mapa del turismo mundial se está modificando .
1. Glaciar Perito Moreno y el retroceso de los hielos del planeta
El Glaciar Perito Moreno, ubicado en la Patagonia argentinadentro del Parque Nacional Los Glaciares, es uno de los campos de hielo más impresionantes del hemisferio sur. Sus enormes paredes de hielo azul, que alcanzan hasta 70 metros de altura, atraen cada año a miles de viajeros interesados en observar uno de los espectáculos naturales más impactantes del planeta.
A diferencia de muchos glaciares del mundo, el Perito Moreno ha mostrado durante décadas un comportamiento relativamente estable. Sin embargo, el panorama global es muy diferente. Desde los Andes hasta el Himalaya, numerosos glaciares están retrocediendo a un ritmo acelerado, uno de los efectos del cambio climático más significativo.
El aumento de la temperatura media del planeta acelera el derretimientodel hielo y modifica el equilibrio de los ecosistemas de montaña. Este fenómeno no solo transforma paisajes espectaculares, también afecta el acceso al agua dulce de millones de personas que dependen del deshielo estacional.
Foto: Adriana Lorena Benavides Estrada
Foto: Marina Zvada
Foto: Marina Zvada
Foto: Marina Zvada
Para los viajeros, los glaciares representan experiencias únicas: caminar sobre hielo milenario, navegar entre témpanos flotantes o contemplar enormes desprendimientos desde miradores panorámicos. Pero al mismo tiempo, estos paisajes recuerdan que los sistemas glaciales del mundo son especialmente sensibles a las variaciones de temperatura.
Cómo llegar
El acceso principal es desde la ciudad de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz. Desde México generalmente se vuela primero a Buenos Aires y posteriormente se toma un vuelo interno hacia la Patagonia.
Costos aproximados
• Vuelo México–Argentina: 16,000 a 23,000 pesos • Vuelo interno a El Calafate: 2,600 a 5,000 pesos • Excursión al glaciar: 1,000 a 2,600 pesos
Actividades imperdibles
Las pasarelas panorámicas permiten observar desprendimientos de hielo gigantes. También se organizan caminatas sobre el glaciar y excursiones en barco entre témpanos. Así observar el Perito Moreno hoy permite apreciar la magnitud de estos ecosistemas y comprender mejor cómo los efectos del cambio climático están redefiniendo algunos de los paisajes más frágiles del planeta.
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Esta es una de las zonas más reconocidas a nivel mundial gracias a su gran riqueza natural y su variedad de recursos acuáticos y agrícolas
2. Tuvalu: el pequeño país que observa de cerca el avance del océano
En medio del océano Pacífico se encuentra Tuvalu, uno de los países más pequeños y remotos del planeta. Este archipiélago está formado por nueve islas coralinas rodeadas por aguas turquesa y arrecifes que parecen salidos de una postal tropical. Sin embargo, más allá de su belleza natural, Tuvalu se ha convertido en uno de los lugares que mejor permiten comprender los efectos del cambio climático sobre los territorios insulares.
La mayoría de sus islas apenas se elevan entre uno y tres metros sobre el nivel del mar. Esta característica geográfica, que durante siglos permitió el desarrollo de ecosistemas costeros únicos, hoy representa una gran vulnerabilidad frente al aumento del nivel oceánico.
El calentamiento global provoca la expansión térmica del agua y acelera el deshielo de glaciares en distintas regiones del planeta. Como consecuencia, el nivel del mar continúa aumentando lentamente, un proceso que se ha convertido en uno de los efectos del cambio climático más visibles para países como Tuvalu.
Foto: Dmitry Malov/ iStock
Foto: Winston Chen
Foto: Sean Gallagher
Foto: mtcurado/ iStock
En algunas zonas del archipiélago, las mareas altas ya provocan inundaciones periódicas que afectan viviendas, caminos y cultivos. Además, la intrusión de agua salada en los suelos está alterando la agricultura local, lo que representa un desafío para las comunidades que dependen de pequeños huertos y de la pesca artesanal.
A pesar de su tamaño, Tuvalu se ha convertido en una voz importante dentro de las negociaciones climáticas internacionales. Sus líderes han utilizado foros globales para explicar cómo los efectos del cambio climático están impactando la vida cotidiana de miles de personas que habitan estas islas del Pacífico.
Para los viajeros interesados en el turismo sostenible, conocer Tuvalu implica mucho más que visitar un destino remoto. También significa observar cómo una cultura insular milenaria enfrenta los desafíos ambientales del siglo XXI.
Cómo llegar
El acceso internacional se realiza principalmente a través del aeropuerto de Aeropuerto Internacional de Funafuti, ubicado en el atolón principal del país. La mayoría de los vuelos parten desde Nadi, uno de los centros aéreos más importantes del Pacífico sur.
Desde México, el viaje suele implicar varias escalas internacionales, normalmente en ciudades como Los Ángeles, Sídney o Auckland, antes de llegar a Fiyi y posteriormente continuar hacia Tuvalu. En total, el trayecto puede durar entre 28 y 36 horas dependiendo de la ruta.
Foto: Dmitry Malov/ iStock
Costos aproximados
Viajar a Tuvalu requiere cierta planificación debido a la limitada frecuencia de vuelos, pero el destino sigue siendo accesible para viajeros interesados en experiencias auténticas.
Vuelo México–Pacífico sur–Tuvalu: entre 32,000 y 55,000 pesos Hospedaje en guesthouses locales: 1,200 a 2,800 pesos por noche Excursiones y recorridos en barco: 900 a 2,000 pesos
Actividades imperdibles
El turismo en Tuvalu es sencillo, tranquilo y profundamente conectado con la naturaleza. Algunas de las experiencias más interesantes incluyen snorkel en arrecifes coralinos poco explorados, paseos en canoa por lagunas turquesa, visitas a comunidades locales y mercados tradicionales, así como caminatas por playas prácticamente vírgenes.
Además de sus paisajes, el archipiélago ofrece una oportunidad única para reflexionar sobre cómo los efectos del cambio climático están transformando territorios donde la relación entre las personas y el océano ha sido fundamental durante generaciones.
3. Venecia y el desafío de proteger una ciudad histórica
Durante siglos, Venecia ha sido uno de los destinos culturales más fascinantes de Europa. Sus canales, palacios renacentistas y puentes históricos la han convertido en un símbolo universal del patrimonio arquitectónico y en una de las ciudades más fotografiadas del mundo.
Sin embargo, su ubicación sobre una laguna la vuelve particularmente vulnerable a los cambios del entorno natural. Uno de los fenómenos más conocidos es el acqua alta, inundaciones periódicas que cubren calles y plazas con agua de mar, especialmente durante el otoño y el invierno.
En las últimas décadas, estas inundaciones se han vuelto más frecuentes e intensas. Parte de esta tendencia se relaciona con los efectos del cambio climático, que están provocando el aumento progresivo del nivel del mar y alterando los patrones climáticos regionales en el Mediterráneo.
De manera similar a lo que ocurre en Tuvalu, el incremento del nivel del océano se ha convertido en un factor determinante para territorios que se encuentran apenas por encima del mar. Aunque Venecia no es un archipiélago remoto del Pacífico, su estructura urbana construida sobre una laguna la hace especialmente sensible a estos cambios. El aumento del nivel del agua incrementa la presión sobre sus cimientos históricos y eleva el riesgo de inundaciones más severas en el futuro.
Foto: Henrique Ferreira
Foto: Luca Bravo
Foto: Damiano Baschiera
Foto: Juan Martin Lopez
Para enfrentar este desafío, Italiadesarrolló el sistema MOSE flood barrier system, uno de los proyectos de ingeniería hidráulica más ambiciosos del mundo. Este sistema está compuesto por barreras móviles que pueden elevarse durante mareas extremas para proteger la laguna veneciana.
Aunque el proyecto ya ha demostrado cierta eficacia en varios episodios de mareas altas, muchos especialistas advierten que se trata de una solución parcial frente a un problema global. Los efectos del cambio climático continúan intensificándose y plantean interrogantes sobre el futuro a largo plazo de ciudades históricas construidas en zonas costeras.
Además del desafío ambiental, Venecia enfrenta otro reto importante: el turismo masivo. La combinación entre presión turística, desgaste urbano y vulnerabilidad ambiental plantea preguntas cada vez más relevantes sobre cómo preservar ciudades históricas sin limitar su acceso al mundo.
Cómo llegar
La forma más común es volar al Aeropuerto Marco Polo, que conecta con distintas ciudades europeas como Madrid, París o Roma.
Foto: Thomas Haas
Costos aproximados
Vuelo México–Europa–Venecia: 16,000 a 25,000 pesos Hotel en el centro histórico: 2,600 a 7,000 pesos por noche Paseo en góndola: alrededor de 1,700 pesos
Actividades imperdibles
Recorrer el Gran Canal en vaporetto, visitar la Plaza de San Marcos y perderse entre los callejones medievales del centro histórico forman parte de la experiencia veneciana. Además de su valor cultural, visitar la ciudad permite observar de cerca cómo los efectos del cambio climático están influyendo en el futuro de algunos de los destinos más emblemáticos del planeta.
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4. Gran Barrera de Coral: cuando el océano pierde color
La Gran Barrera de Coral, situada frente a la costa noreste de Australia, es el sistema coralino más grande del planeta. Se extiende por más de 2,300 kilómetros y alberga miles de especies marinas, desde peces tropicales y tortugas hasta tiburones y mantarrayas. Su enorme biodiversidad la ha convertido en uno de los ecosistemas más importantes del mundo y en un referente global para el turismo de naturaleza.
Durante décadas, este arrecife ha sido uno de los destinos más buscados por viajeros interesados en el buceo y la exploración marina. Sin embargo, también se ha transformado en uno de los lugares donde es posible observar con mayor claridad los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas oceánicos.
Uno de los fenómenos más estudiados es el blanqueamiento coralino. Este proceso ocurre cuando la temperatura del océano aumenta por periodos prolongados. Como respuesta al estrés térmico, los corales expulsan las algas microscópicas que viven en su interior y que les proporcionan gran parte de su energía y su característico color.
Foto: May Law
Foto: May Law
Foto: Francesco Ungaro
Foto: Aaron De Wit
Foto: Francesco Ungaro
La pérdida de estas algas provoca que los corales adquieran un tono blanco pálido, de ahí el nombre del fenómeno. Este proceso es considerado uno de los efectos del cambio climático más visibles en los ecosistemas marinos. Si las temperaturas del agua no regresan a niveles normales, los corales pueden debilitarse gravemente o incluso morir, lo que afecta a toda la red de especies que depende del arrecife para alimentarse, refugiarse y reproducirse.
A pesar de estos desafíos ambientales, la Gran Barrera de Coral continúa siendo uno de los principales centros de investigación marina y conservación del planeta. Universidades, científicos y organizaciones internacionales trabajan constantemente para monitorear el estado del arrecife y desarrollar estrategias que permitan proteger su extraordinaria biodiversidad frente a los efectos del cambio climático.
Cómo llegar
La mayoría de los viajeros accede al arrecife desde la ciudad de Cairns, ubicada en el estado de Queensland. Desde México, normalmente se vuela primero a ciudades australianas como Sídney o Brisbane, y posteriormente se toma un vuelo interno hacia Cairns.
Foto: Manny Moreno
Costos aproximados
Vuelo México–Australia: 26,000 a 44,000 pesos Excursión de snorkel o buceo: 2,600 a 5,300 pesos Hotel en Cairns: 1,800 a 4,400 pesos por noche
Actividades imperdibles
Bucear entre arrecifes coralinos, practicar snorkel en aguas cristalinas, observar tortugas marinas en su hábitat natural y realizar vuelos panorámicos en helicóptero sobre el arrecife son algunas de las experiencias más buscadas por los visitantes que llegan a esta región del Pacífico.
5. Bosque de baobabs de Madagascar: gigantes milenarios bajo presión ambiental
En la costa oeste de Madagascarse encuentra uno de los paisajes más extraordinarios del planeta: el bosque de baobabs. Estos árboles monumentales, de troncos anchos y formas casi surrealistas, pueden vivir más de mil años y han sido durante siglos parte fundamental de la cultura local y del equilibrio ecológico de la isla.
Uno de los lugares más famosos para observarlos es la Avenida de los Baobabs, una carretera rodeada por decenas de ejemplares gigantes que se ha convertido en un símbolo natural del país y en uno de los escenarios más fotografiados de África.
Sin embargo, este paisaje enfrenta desafíos cada vez más visibles. Cambios en los patrones de lluvia, sequías prolongadas y procesos de degradación del suelo están afectando el ecosistema donde crecen estos árboles milenarios.
Foto: Dmitrii Zhodzishskii
Foto: Noah Grossenbacher
Foto: Elle Leontiev
Foto: Deshawn Wilson
Muchas de estas transformaciones se relacionan con los efectos del cambio climático, que están alterando el equilibrio climático en el océano Índico y en diversas regiones del sur de África. Las variaciones en la temperatura y en los ciclos de lluvia influyen directamente en la salud de los suelos y en la capacidad de regeneración de los ecosistemas donde prosperan estas especies únicas.
A este escenario se suma la presión por deforestación y expansión agrícola, factores que reducen el hábitat natural de varias especies de baobab endémicas de la isla. La combinación entre presión humana y los efectos del cambio climático genera un contexto complejo para la conservación de este paisaje emblemático.
Cómo llegar
El punto de acceso más común es la ciudad de Morondava, situada en la costa oeste del país. Desde la capital, Antananarivo, se puede tomar un vuelo doméstico de aproximadamente una hora o realizar un viaje por carretera que dura entre 10 y 12 horas.
Costos aproximados
Vuelo internacional desde México: 20,000 a 35,000 pesos Vuelo interno Antananarivo–Morondava: 3,500 a 6,000 pesos Hospedaje en lodges o hoteles boutique: 1,200 a 3,000 pesos por noche
Foto: Zdeněk Macháček
Actividades imperdibles
Fotografiar la Avenida de los Baobabs al amanecer o al atardecer es una de las experiencias más buscadas por los viajeros. También es posible realizar excursiones a reservas naturales cercanas, observar Lémur en su hábitat natural y conocer comunidades locales que mantienen tradiciones profundamente vinculadas con la naturaleza.
Este bosque es el quinto y último de los lugares presentados en este recorrido, pero no el último en enfrentar amenazas ambientales. En distintas regiones del planeta, los efectos del cambio climático continúan transformando paisajes, ecosistemas y comunidades enteras, recordándonos que muchos otros destinos también se encuentran en riesgo.
Cómo los efectos del cambio climático están transformando el turismo
El turismo es una de las industrias más grandes del mundo, pero también una de las más sensibles a las transformaciones ambientales. Cuando cambian los ecosistemas, cambian también las rutas, las temporadas y las experiencias de viaje.
Los efectos del cambio climático se manifiestan de múltiples formas en distintos destinos turísticos. El aumento de la temperatura global acelera el deshielo en regiones polares y de montaña, eleva el nivel del mar en zonas costeras y altera el equilibrio de los océanos.
Para el turismo, estas transformaciones tienen consecuencias directas. Algunas estaciones de esquí enfrentan temporadas más cortas debido a la disminución de la nieve, mientras que ciertas playas sufren procesos de erosión por el incremento del nivel del mar.
Foto: Tobias Rademacher
Por eso cada vez más viajeros buscan experiencias responsables, mientras que gobiernos, comunidades locales y empresas turísticas impulsan iniciativas de conservación, turismo sostenible y modelos de viaje de menor impacto ambiental.
Sin embargo, también surge una pregunta inevitable: ¿cuántos de los paisajes que hoy consideramos icónicos podrían transformarse tanto en las próximas décadas que dejen de ser reconocibles?
Cómo viajar de forma responsable a destinos en riesgo
El creciente interés por visitar lugares vulnerables al clima ha impulsado una tendencia conocida como “turismo de última oportunidad”. Sin embargo, esta idea puede ser problemática si se convierte en un incentivo para viajar sin considerar el impacto ambiental que generan los desplazamientos masivos.
Comprender los efectos del cambio climático también implica reconocer cómo nuestras decisiones de viaje influyen en el entorno. Elegir rutas más eficientes, priorizar alojamientos sostenibles o apoyar operadores turísticos responsables puede ayudar a reducir la huella ambiental del turismo.
Viajar de forma consciente significa respetar los ecosistemas locales, apoyar proyectos de conservación y contribuir a economías que protejan su patrimonio natural y cultural. También implica informarse sobre los efectos del cambio climático que están transformando muchos de los destinos que visitamos.
Muchos de estos lugares no desaparecerán de inmediato, por eso, más que una carrera por visitarlos antes de que cambien, viajar puede convertirse en una oportunidad para aprender, reflexionar y comprender mejor los efectos del cambio climático en distintas regiones del planeta. Al final, el turismo también puede ser parte de la solución cuando se practica de manera responsable.