En el último año, el nocturismo cambió la forma en que muchas personas viajan. La noche dejó de ser solo sinónimo de fiesta y se convirtió en una oportunidad para conocer los destinos desde otra perspectiva. Con esta tendencia, cada vez hay más planes pensados para disfrutarse después del atardecer, ya sea en familia o con amigos que buscan algo diferente cuando baja el sol.
Civitatis entiende que la noche ofrece lo que el día a veces no: clima más fresco, menos gente y un ambiente especial. Por eso han tomado fuerza los recorridos por centros históricos iluminados, las rutas gastronómicas y hasta las experiencias para observar estrellas, que hoy llaman la atención de viajeros que quieren algo fuera de lo común.
Con esta idea, expertos de la plataforma eligieron el Top 7 de tours nocturnos en Latinoamérica para quienes desean vivir cada destino de una manera distinta.
San Francisco de Campeche invita a dejarse envolver por su encanto bajo la luz de la luna. La ciudad amurallada cambia por completo cuando cae la noche y se llena de historias. En el tour teatralizado nocturno, el simpático “sereno” guía el recorrido entre baluartes y casonas coloniales mientras comparte leyendas que atrapan a cualquiera. El malecón también se vuelve protagonista con el espectáculo de las Fuentes Marinas “Poesía del Mar”, un juego de agua y luces ideal para cerrar la velada. Y si lo que se busca es algo más animado, la Calle 59 ofrece su tour de bares, donde se combina la historia del lugar con bebidas mexicanas muy representativas.

Foto: Civitatis
Medellín tiene un plan perfecto para la noche: un tour por miradores para contemplar el brillo de la ciudad desde las alturas. En El Zarzal y Las Palmas se consiguen fotos espectaculares, mientras el guía comparte datos curiosos. El recorrido también incluye el parque UVA Nuevo Occidente y termina en el tradicional Pueblito Paisa, un sitio que no puede faltar en la visita.

Foto: Civitatis
Leticia ofrece una experiencia diferente: caminar de noche por la selva amazónica. Con un guía local, los visitantes se adentran en el entorno para escuchar los sonidos del bosque y observar animales nocturnos como zarigüeyas, ranas, búhos y micos. Durante el trayecto se cuentan historias del territorio y se puede apreciar el fenómeno conocido como “hoja de luna”, que le da a la selva un ambiente aún más especial.

Foto: Civitatis
Quito se recorre en un autobús de dos pisos que pasa por sitios emblemáticos como el parque La Carolina y el barrio La Mariscal. Entre relatos y leyendas, el trayecto continúa por el barrio América y hace una parada en la Basílica del Voto Nacional para admirar su estilo neogótico iluminado. El cierre es en el centro histórico, donde los visitantes suben a cúpulas y torres para disfrutar una vista impresionante de la ciudad al anochecer.

Foto: Civitatis
Buenos Aires propone una noche elegante con el tour por La Recoleta más espectáculo de jazz. El recorrido inicia en el Museo Nacional de Bellas Artes y sigue por Plaza Francia y el Centro Cultural Recoleta. En el camino se visitan lugares como la Iglesia del Pilar y el tradicional bar La Biela, además de otros edificios que reflejan el carácter del barrio. La experiencia termina con música de jazz en vivo, ideal para cerrar la noche con estilo.

Foto: Civitatis
Te recomendamos:

Astroturismo en México: explora el cielo nocturno
Descubre el astroturismo en México: cielos despejados, telescopios y paisajes únicos en lugares como El Salto, El Chico, Pico de Orizaba y San Pedro Mártir
Lima invita a vivir su lado más bohemio con un tour por Barranco que incluye cena. Este barrio se disfruta caminando entre calles pintorescas, plazas iluminadas y antiguas casonas llenas de historia. Uno de los momentos más especiales es el paso por el Puente de los Suspiros, donde suele haber música en vivo. Después del recorrido, la experiencia continúa alrededor de una mesa con platillos típicos peruanos.

Foto: Civitatis
San Pedro de Atacama es el lugar ideal para mirar el cielo como pocas veces. En el desierto de Atacama, la casi nula contaminación lumínica permite observar las estrellas con gran claridad. La actividad comienza identificando constelaciones a simple vista y después continúa con telescopios electrónicos para apreciar planetas, cúmulos y nebulosas, según la temporada. La experiencia se completa con una pausa junto a una fogata, donde se comparten snacks y bebidas en medio del silencio del desierto.

Foto: Civitatis
