Viajar en 2026 no se trata solo de tachar ciudades famosas del mapa. Los destinos que empiezan a ganar terreno entre los viajeros mexicanos tienen algo en común: carácter, ritmo propio, accesibilidad económica y experiencias que se viven desde la calle, la mesa y la conversación.
Medellín: la ciudad que se reinventó
Medellín dejó de ser solo un caso de estudio urbano para convertirse en una ciudad que se recorre con curiosidad. Sus barrios cuentan historias de transformación social, el café se entiende desde el origen y el arte urbano funciona como lenguaje colectivo. Caminar por la Comuna 13, visitar fincas cafetaleras en las laderas o perderse en mercados locales revela una ciudad viva, creativa y en constante movimiento. Para el viajero mexicano, Medellín representa cercanía cultural, calidez humana y una forma distinta de entender Latinoamérica.
Río de Janeiro: belleza sin rigidez
Río no es solo playa ni postal. Es una ciudad que se vive entre miradores, barrios con identidad y una relación muy natural entre la vida urbana y el paisaje. Santa Teresa, Lapa o Ipanema muestran un Brasil cotidiano donde la música, la comida y el encuentro marcan el ritmo. Río atrae porque ofrece libertad: días que fluyen sin itinerarios rígidos y una forma de viajar más sensorial, donde el cuerpo y el entorno importan tanto como los lugares.
Bruselas: la Europa que se camina
Lejos de los grandes reflectores turísticos, Bruselas se posiciona como una ciudad para explorarse a pie. Museos bien curados, barrios gastronómicos discretos, cervecerías tradicionales y mercados locales construyen una experiencia urbana íntima. Su tamaño y ubicación permiten recorrerla sin prisas y usarla como punto de partida para otras capitales europeas. Para muchos mexicanos, Bruselas representa una Europa menos obvia, más accesible y profundamente cultural.
Cracovia: historia que se siente
Cracovia es una ciudad donde el pasado no se observa a distancia, se recorre. Su centro histórico, el barrio judío y el Castillo de Wawel conviven con una escena cultural activa y una gastronomía reconfortante. Las excursiones a sitios históricos cercanos completan un viaje que invita a la reflexión.
Lisboa: la elegancia de lo cotidiano
Lisboa sigue siendo una de las ciudades europeas favoritas del viajero mexicano, y no es casualidad. Sus calles empedradas, miradores, tranvías y barrios históricos construyen una experiencia que se disfruta caminando. La gastronomía, el fado y los mercados locales acompañan un viaje donde la cultura se siente cercana y auténtica.
Te recomendamos:

10 atractivos turísticos en Portugal que debes conocer
Descubre los paisajes, sabores e historia de Portugal: desde Lisboa y Oporto hasta la isla de Madeira, una guía completa para explorar este país único.
Tokio: tradición en movimiento
Tokio se convirtió en uno de los destinos más deseados en Asia. Su atractivo está en el contraste: templos y rascacielos, rituales antiguos y cultura pop, silencio y multitudes perfectamente organizadas. Barrios como Shibuya, Shinjuku, Harajuku o Ginza ofrecen experiencias completamente distintas dentro de una misma ciudad. Para el viajero mexicano, Tokio representa descubrimiento, orden y una inmersión cultural profunda que desafía lo conocido.
La cercanía cultural y geográfica con Colombia y Brasil, la accesibilidad económica en Bruselas, Cracovia y Lisboa (más que Barcelona, Italia, París o Roma, por ejemplo, donde el turismo de masas eleva el costo de vida en los mismos) y el auge del K-pop y los K-dramas que colocan a Asia en el horizonte de miles de viajeros son algunas de las razones por las que estos destinos son los favoritos de los mexicanos.
Si quieres conocer más de México lee nuestra revista mensual y suscríbete a nuestro canal de YouTube:







