Enamórate de El Palmar: flamencos y atardeceres en kayak
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Enamórate de El Palmar: flamencos y atardeceres en kayak

El Palmar, en Yucatán, es un santuario de manglares y aves con playas vírgenes, paseos en lancha y ecoturismo que conecta con la naturaleza

Por: México Ruta Mágica Publicado: 23/02/2026


Enamórate de El Palmar: flamencos y atardeceres en kayak

Foto: X / @SECTUR_mx

La Reserva Estatal El Palmar, en la costa noroccidental de Yucatán, es un mosaico impresionante de humedales donde la biodiversidad se siente viva y bullente. Los extensos manglares dominan el paisaje: mangle rojo, negro, blanco y botoncillo forman laberintos impenetrables que filtran el agua salobre y sostienen todo el sistema. Entre petenes elevados y lagunas costeras, crecen selvas bajas caducifolias con árboles como el chaká, el guayacán o el chechén, mezclados con pastizales halófilos y dunas que resisten el viento y la sal.

Foto: X / @GobYucatan

En cuanto a la fauna, este lugar es un hotspot brutal. Las aves son las reinas absolutas: cientos de especies, desde flamencos rosados que tiñen de rosa las lagunas en bandadas enormes, hasta garzas de todos los colores, patos migratorios, pelícanos, gaviotas y una avalancha de playeras y paseriformes que llegan del norte cada invierno. Es un refugio clave para migratorias y residentes, con más de 300 especies registradas solo en aves.

Foto: X / @Marianabaenove

Abajo, en el agua, pululan peces, crustáceos y moluscos: etapas larvarias de camarones, jaibas y especies comerciales que usan los manglares como nursery. Reptiles como el cocodrilo americano acechan en las ciénagas, junto a tortugas marinas (carey y blanca) que eligen estas playas para desovar. Mamíferos son más discretos —venados, mapaches, tal vez algún manatí de paso—, pero la diversidad de invertebrados y anfibios completa el cuadro.

Foto: X / @Marianabaenove

Todo esto en unos 50 mil hectáreas donde los ciclos hidrológicos, la salinidad variable y la conexión con el mar crean un equilibrio delicado. Es de esos sitios que te recuerdan lo compleja y resiliente que puede ser la naturaleza cuando se le deja en paz: un pulmón costero lleno de vida que late sin hacer ruido.

¿Qué hacer en El Palmar?

La Reserva Estatal El Palmar es ese rincón perfecto donde la naturaleza se pone en modo aventura sin el bullicio de los spots turísticos masivos. Ubicada en la costa noroccidental de Yucatán, entre Celestún y Hunucmá, esta reserva de unos 50 mil hectáreas es un paraíso de manglares, lagunas y playas semi-vírgenes que invita a desconectar y explorar. Lo mejor: todo gira en torno al ecoturismo responsable, con actividades que te conectan con el entorno sin alterarlo. Vamos a desglosarlo paso a paso, para que te imagines armando tu itinerario.

Foto: X / @Marianabaenove

Primero, los paseos en lancha son el hit absoluto. Imagínate subiendo a una embarcación sencilla con un guía local –generalmente pescadores que conocen cada recoveco– y navegando por los canales de manglares. Durante el recorrido, que dura unas dos horas, ves flamencos rosados en bandadas enormes tiñendo el agua de colores surrealistas, especialmente al atardecer.

No solo flamencos: patos migratorios de Canadá, garzas, pelícanos y hasta cocodrilos americanos acechando en las orillas. Es ideal para familias o grupos, y cuesta alrededor de 200-300 pesos por persona, dependiendo del tamaño del bote. Tip: ve temprano por la mañana para evitar el calor y pillar a las aves más activas; lleva repelente, sombrero y binoculares si eres fan de la observación.

Foto: X / @Marianabaenove

Más activo

Si prefieres algo más activo, las caminatas son tu opción. Hay senderos bien marcados que serpentean por petenes (islas de vegetación en humedales), selvas bajas y dunas costeras. Una ruta popular es la caminata nocturna por la playa, donde bajo un cielo estrellado sin contaminación lumínica, escuchas el oleaje y quizás veas tortugas marinas desovando en temporada (de mayo a octubre). O la ruta de Sisal al Faro del Palmar, un trek de unos 10 km por la costa que te lleva al faro más alto de Yucatán, con vistas panorámicas brutales.

Foto: X / @Marianabaenove

Estas caminatas guiadas duran de 1 a 3 horas y son gratuitas o con donación voluntaria, pero únete a un grupo para no perderte detalles como el canto de las aves o huellas de venados. Zapatos cómodos, agua y linterna son esenciales; y si vas de noche, el guía te cuenta historias locales que le dan un toque mágico.

Para los amantes de las aves, el birdwatching es nivel pro aquí. Con más de 300 especies registradas, es un spot clave para observadores. Lleva tu cámara o teléfono con zoom, y pasa horas en miradores naturales o en torres de observación improvisadas. En invierno, las migratorias como patos y playeras llenan el cielo. Combínalo con fotografía: captura mangles retorcidos, lagunas reflejando el sol o jaibas correteando. No necesitas equipo fancy; un tour guiado te señala las mejores zonas, y apps como eBird te ayudan a registrar lo que ves.

Foto: X / @Marianabaenove

Para cerrar con El Palmar

¿Algo más relajado? Nada en las playas casi desiertas, con arena fina y aguas tranquilas ideales para un chapuzón refrescante. Hay zonas con cabañas y restaurantes rústicos donde pruebas ceviche fresco o panuchos yucatecos mientras miras el mar. O explora en canoa los manglares más estrechos, remando tú mismo para un vibe más íntimo y ver de cerca invertebrados y peces. En sitios como Don Zurdo’s Palapa, combinas comida local con vistas al pantano –prueba el pescado tikin xic con una cerveza fría.

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Acceder es fácil: desde Mérida, toma la carretera federal a Sisal (unos 53 km, 45 minutos en auto). Si no manejas, buses o tours desde la capital te dejan ahí. La entrada es gratuita, pero apoya con propinas a guías o cooperativas locales, que destinan parte a conservación. Ve en temporada seca (noviembre-abril) para menos mosquitos, y respeta reglas: no basura, no flash en fotos de animales, y quédate en senderos para no dañar el ecosistema.

El Palmar no es solo un lugar; es una experiencia que te recarga el alma con aventuras suaves y conexión real con la naturaleza. Si buscas algo auténtico lejos de las multitudes, este es tu spot.

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