Atenas no nació siendo la ciudad brillante que todos imaginamos. Durante miles de años fue solo un grupo de aldeas desperdigadas en el Ática, alrededor de una roca alta llamada Acrópolis. Hacia el año 1200 a.C. ya había gente viviendo allí, pero la Atenas que conocemos realmente empezó a tomar forma entre los siglos IX y VIII a.C.
En esos tiempos oscuros tras la caída de los palacios micénicos, los atenienses se organizaron de forma diferente a otras ciudades griegas. Poco a poco aparecieron familias poderosas (los eupátridas) que controlaban la tierra y las decisiones. Pero hacia el siglo VI a.C. la cosa se puso tensa: los pequeños agricultores perdían sus tierras por deudas y muchos acababan esclavos. La ciudad estaba a punto de estallar.

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Entonces llegó Solón (594 a.C.), un hombre sensato al que le encargaron arreglar el desastre. Canceló las deudas, prohibió que por deudas te esclavizaran y reorganizó a la sociedad según la riqueza, no solo por nacimiento. No fue una democracia todavía, pero abrió la puerta.
Después vino el tirano Pisístrato (siglo VI a.C.), que aunque gobernó con mano dura, hizo muchas cosas buenas: construyó templos, fuentes, caminos y ayudó a los campesinos. Sus hijos continuaron su obra, pero el último, Hipias, se volvió insoportable y lo echaron en 510 a.C.
Aquí empieza lo realmente famoso: Clístenes (508 a.C.) inventó la democracia. Dividió a los ciudadanos en tribus nuevas, creó el Consejo de los 500 y dio mucho más poder a la asamblea popular. Por primera vez, los ciudadanos corrientes podían decidir de verdad.

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El siglo V fue el momento de esplendor: las guerras médicas (victoria en Maratón 490, Salamina 480), el liderazgo de Pericles, la construcción del Partenón, el nacimiento del teatro, la filosofía con Sócrates, Platón, Aristóteles… Atenas se convirtió en la escuela de Grecia.
Después vinieron derrotas (Guerra del Peloponeso), conquistas (Filipo de Macedonia, Alejandro), dominación romana… Pero incluso bajo otros imperios, Atenas siguió siendo especial: la gente iba allí a estudiar, a pensar, a discutir. Y así, durante más de 25 siglos, esa pequeña ciudad entre montañas e islas nunca dejó de influir en cómo entendemos la política, el arte, la ciencia y la forma de pensar del mundo occidental.
¿Qué hacer en Atenas?
Ahí te va una lista y expande tu conocimiento en esta ciudad tan histórica como cultural:
- Acrópolis
- Ágora Antigua
- Ágora Romana
- Estadio Panatenaico
- Kerameikos
- Museo de la Acrópolis
- Plaka
- Templo de Hefesto
- Templo de Zeus Olímpico
- Teatro de Dioniso
Acrópolis
Subir a la Acrópolis es como entrar en un cuento antiguo. Desde lo alto de la roca sagrada ves toda Atenas extendida a tus pies, con el Partenón dominando todo. Aunque hay turistas y algo de calor, el impacto de ver esas columnas perfectas después de miles de años es increíble. Te hace pensar en filósofos, dioses y batallas épicas. Ve temprano para evitar las multitudes y disfruta de la vista al atardecer. Es el corazón de la ciudad y, sin duda, lo que más impresiona a cualquiera que visita Atenas por primera vez.

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Ágora Antigua
El Ágora Antigua era el centro de la vida cotidiana en la Atenas clásica: aquí se reunían para hablar, comprar, discutir política y hasta juzgar. Hoy es un lugar tranquilo con ruinas bonitas, olivos y el Templo de Hefesto que se conserva casi perfecto. Pasear por aquí da una idea real de cómo vivía la gente normal, no solo los dioses y reyes. Es menos concurrido que la Acrópolis y perfecto para fotos sin agobios. Ideal para combinar con una visita al museo cercano.

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¿Qué más?
Ágora Romana
La Ágora Romana es más pequeña y menos conocida, pero tiene su encanto. Construida en época romana, destaca la Torre de los Vientos, un reloj de viento, sol y agua realmente curioso. Es un rincón muy fotogénico, con columnas, mosaicos y una sensación de paz en medio del bullicio de la ciudad. Perfecta para una visita rápida si te gustan las cosas menos masificadas. Desde aquí ves también la Acrópolis asomando.

Foto: X / @bcastiella
Estadio Panatenaico
Este estadio de mármol blanco es único en el mundo: fue donde se celebraron los primeros Juegos Olímpicos modernos en 1896. Caminar por sus gradas y sentarse donde los atletas de antaño es emocionante. El sitio está muy bien conservado y la acústica es impresionante. Muchos visitantes se hacen fotos en la pista o en las gradas reales. Es una parada obligada para amantes del deporte y la historia.

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Kerameikos
Kerameikos era el cementerio antiguo más importante de Atenas y también el barrio de los alfareros (de ahí su nombre). Hoy es un sitio arqueológico muy interesante, con tumbas, estelas y murallas. Se siente tranquilo y un poco melancólico, perfecto para quien quiere entender la vida y la muerte en la Grecia clásica. Menos turistas, más intimidad.

Foto: X / @projasharb
Museo de la Acrópolis
Este museo moderno es impresionante: tiene una vista directa a la Acrópolis y muestra los mármoles del Partenón con una luz espectacular. Los objetos están muy bien explicados y puedes ver de cerca detalles que desde abajo no aprecias. Es fresco, cómodo y la forma perfecta de entender qué había arriba en la roca.


Foto: X / @melisa_penelope

Para cerrar
Plaka
Plaka es el barrio más bonito y antiguo de Atenas, con calles estrechas, casitas coloridas, buganvillas y tavernas con mesas en la calle. Es ideal para pasear sin rumbo, tomar un café, comprar souvenirs o comer souvlaki. De noche se llena de ambiente, música y olor a comida griega. Siempre hay algo que descubrir.

Fotos: X / @clasicasIEDA



Templo de Hefesto
Es el templo griego mejor conservado que existe. Sus columnas dóricas y techo casi intactos te hacen sentir que has viajado al siglo V a.C. Está en el Ágora Antigua y desde aquí tienes vistas preciosas a la Acrópolis. Muchos lo pasan por alto, pero merece mucho la pena detenerse y admirarlo con calma.

Foto: X / @germanmancini
Templo de Zeus Olímpico
Imagina un templo gigantesco dedicado al rey de los dioses… solo quedan 16 columnas enormes, pero impresionan muchísimo. Era el más grande de Grecia y verlas con la Acrópolis de fondo es inolvidable. Está en una zona verde y abierta, perfecta para fotos y para entender la ambición de los antiguos.

Foto: X / @xlagreciadezeus
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Teatro de Dioniso
Este es el teatro más antiguo del mundo, donde nacieron las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides. Las gradas de piedra y los asientos de mármol para los VIP siguen ahí. Sentarse y pensar que hace 2500 años la gente veía tragedias y comedias aquí es mágico. Está en la ladera de la Acrópolis.

Foto: X / @clasicasIEDA
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