A pocas horas de la capital de Michoacán se encuentra un lugar que parece sacado de un cuento, donde la historia, las tradiciones y la buena comida conviven de forma natural. Es un destino perfecto para disfrutar un fin de semana diferente, ideal para desconectarse y descubrir por qué es una de las joyas turísticas del estado.
Para empezar por lo esencial, Jiquilpan, cuyo nombre original en purépecha es “Huanimba”, que significa “Lugar de Añil” por las jacarandas que antes llenaban la región, es un Pueblo Mágico desde 2012. Este sitio ofrece una amplia variedad de atractivos para todo tipo de visitantes. Además, es reconocido por ser la cuna del general Lázaro Cárdenas del Río, expresidente de México y figura clave en la expropiación petrolera de 1938.
De acuerdo con registros históricos, tras la Conquista, los frailes franciscanos fundaron el Templo y Convento Franciscano. Este recinto guarda en su interior una figura de Cristo que fue obsequio del rey Carlos V a Fray Jacobo Dacian, un religioso de origen danés perteneciente a la realeza.



Entre los edificios más representativos también destaca el Templo del Sagrado Corazón, de estilo neoclásico y color rosa, que resguarda un gran mural detrás del altar. Se suma la Casa Natal del General Cárdenas, un espacio que a lo largo del tiempo ha funcionado como biblioteca forestal, centro sericícola y taller para la elaboración de rebozos de seda. Otro punto imperdible es la Biblioteca Pública Gabino Ortiz, instalada en un antiguo santuario guadalupano del siglo XIX y decorada con diez murales de José Clemente Orozco que narran la lucha social y la identidad del país.
Además, la entrada principal de esta biblioteca es una obra artística del escultor Guillermo Ruiz. Se trata de una puerta de madera recubierta de bronce, adornada con 22 figuras que representan a Hombres Ilustres de América.



Para quienes prefieren un plan relajado y familiar, la Cascada La Cantera es una excelente opción. Ubicada en la comunidad del mismo nombre, este salto de agua cae en un pequeño barranco rodeado de abundante vegetación, creando un ambiente perfecto para descansar y disfrutar de la naturaleza.
Otro sitio ideal para pasar el día es el Bosque Cuauhtémoc, considerado el pulmón verde de Jiquilpan. Funciona como espacio deportivo y recreativo, rodeado de árboles centenarios y antiguas casonas que le dan un encanto especial. A esto se suma la zona arqueológica Otero, un lugar histórico que tiene su origen alrededor del año 900 a.C.
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Este asentamiento del México antiguo fue importante en lo agrícola y cultural. Hoy permite viajar al pasado a través de los vestigios de plataformas y grandes construcciones que muestran la relevancia que tuvo en su época.
En cuanto a la gastronomía, los platillos tradicionales de Jiquilpan reflejan su riqueza histórica al combinar sabores prehispánicos y coloniales. En mercados y plazas se pueden probar corundas con chile y queso envueltas en hojas de acelga, mole de olla, uchepos de carne de cerdo en salsa verde, queso ranchero y unas irresistibles carnitas, entre muchas otras delicias. Sabores que conquistan el estómago, el corazón y el paladar.
Por todo esto, Jiquilpan Pueblo Mágico no solo invita a conocer su pasado y a disfrutar de la cocina purépecha, también es un destino lleno de vida que presume con orgullo su identidad y la hospitalidad de su gente. Recorrer sus calles es dejarse envolver por la calma y el encanto de las tierras michoacanas en unas vacaciones memorables.

