Sin nieve, sin agua: alerta en el oeste de EE.UU.
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Sin nieve, sin agua: alerta en el oeste de EE.UU.

El oeste de EE.UU. vive un invierno sin nieve histórica: el río Colorado baja, embalses caen y crece la alerta por sequía e incendios

Por: México Ruta Mágica Publicado: 10/02/2026


Sin nieve, sin agua: alerta en el oeste de EE.UU.

Foto de Leslie Cross en Unsplash

El oeste de Estados Unidos está pasando por un invierno que muchos describen como de los más raros y preocupantes en décadas. Lo que menos ha caído es nieve, y eso que normalmente es la gran reserva natural de agua para cuando llega la primavera y el verano. En vez de acumularse en las montañas de lugares como Colorado, Utah, Oregon o la cuenca alta del río Colorado, ha predominado un calor inusual y un enero seco que ha dejado los picos casi pelados.

Según datos recientes, la cobertura de nieve en la región es mucho menor de lo habitual: este año ronda los 400 mil kilómetros cuadrados (más o menos el tamaño de California), cuando lo normal anda por 1.1 millones (equivalente a California, Utah, Idaho y Montana juntos). En estados como Colorado y Utah se reportan los niveles más bajos de agua equivalente en nieve desde que hay registros confiables, algunos desde los años 80.

Foto de SoloTravelGoals en Unsplash

En Oregon, por ejemplo, está un 30% por debajo del récord anterior de sequía de nieve. Hasta en Salt Lake City llevan más de 300 días sin una nevada decente de al menos 2.5 cm, algo que no se veía desde hace más de un siglo.

Esto no es solo un tema de esquí o paisajes invernales menos bonitos. La nieve actúa como un depósito gigante: se derrite poco a poco y alimenta ríos, embalses y suministros de agua. Sin ella, o con muy poca, el río Colorado —que abastece a más de 40 millones de personas en siete estados, incluyendo ciudades grandes como Las Vegas, Los Ángeles y Phoenix— recibe menos agua en primavera. Y eso se nota ya en los embalses clave: Lake Mead está alrededor del 34% de su capacidad (con niveles que siguen bajando), y Lake Powell anda por el 25-26%.

Foto de Mike Newbry en Unsplash

Son números que asustan porque estos lagos artificiales son vitales para el agua potable, la agricultura, la generación de electricidad y hasta el turismo.

Expertos como los del National Snow and Ice Data Center o climatólogos de universidades locales lo tienen claro: este patrón de calor persistente y sequía de nieve es “increíblemente persistente” y cada vez más fácil de conectar con el cambio climático. Un científico lo resumió diciendo que nunca había visto un invierno así. El riesgo es doble: por un lado, menos agua disponible para el verano (agricultura, ciudades, hidroeléctricas); por el otro, suelos y vegetación que se secan antes y más rápido, lo que adelanta y potencia la temporada de incendios forestales.

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Aunque en algunas zonas como California han tenido algo de lluvia antes, el panorama general no pinta bien. Las previsiones para febrero traen algo más de nieve en ciertos sectores, pero no alcanza para recuperar lo perdido. Y mientras tanto, los estados que dependen del Colorado River siguen sin ponerse de acuerdo en cómo repartir el agua que cada vez escasea más, con deadlines federales que se pasan sin solución.

Este invierno sin nieve no es solo un mal rato para los esquiadores: es una alerta seria de que el agua, en el oeste americano, se está volviendo un recurso cada vez más apretado y conflictivo. Ojalá los próximos meses sorprendan para bien, pero por ahora, las señales son preocupantes.

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