El Titanic II vuelve a zarpar (o al menos eso dice su impulsor). El multimillonario australiano Clive Palmer, a través de su empresa Blue Star Line, acaba de confirmar que el proyecto de construir una réplica casi idéntica del famoso RMS Titanic está de nuevo en marcha después de años de parones, excusas y silencios.
La idea no es nueva: Palmer la lanzó en 2012 con bombos y platillos, prometiendo un barco que reviviera la elegancia de principios del siglo XX pero con todas las garantías modernas de seguridad. El plan siempre ha sido el mismo: un viaje inaugural siguiendo la ruta legendaria de Southampton (Inglaterra) a Nueva York, con parada en Cherburgo (Francia), tal como ocurrió en 1912… pero sin el final trágico, claro.
¿Por qué tanto retraso? Primero problemas financieros y pleitos con astilleros chinos, luego la pandemia que lo congeló todo. En 2018 parecía que despegaba de nuevo, pero nada. Ahora, en 2024, Palmer reapareció en una conferencia en la Ópera de Sídney diciendo que ya tiene “suficiente plata para construirlo diez veces” y que los retrasos fueron “imprevisibles a nivel global”. Anunció que buscarían astillero en 2024, que la construcción arrancaría en 2025 y que el barco estaría listo para zarpar en junio de 2027.
En la web oficial de Blue Star Line el mensaje es optimista: “Hemos vuelto a conectar con socios para hacer realidad el sueño del Titanic II. Que comience el viaje”, dice Palmer. Hablan de recrear detalles icónicos como la gran escalera, el Café Parisien y el puente de mando original, pero con casco de acero soldado, botes salvavidas para todos, sistemas de navegación actuales y capacidad para unos 2,400 pasajeros más tripulación.
Sin embargo, no todo es color de rosa. Hay escepticismo por todos lados. Hasta ahora no hay astillero confirmado, la construcción no ha empezado (ni siquiera se puso la quilla), y el histórico Harland & Wolff —los que construyeron el original— rechazaron una oferta de Palmer para rescatarlos. Algunos sitios especializados en cruceros y foros lo llaman “el proyecto zombie”: revive cada cierto tiempo, pero nunca termina de materializarse.
Palmer insiste en que esta vez va en serio y que el costo rondará entre 500 y 1,000 millones de dólares. Los fans del Titanic histórico lo ven con una mezcla de curiosidad y morbo; otros piensan que es solo otra movida publicitaria del excéntrico magnate.
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