Uaymil: un paraíso natural escondido en Quintana Roo
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Uaymil: un paraíso natural escondido en Quintana Roo

Uaymil es un refugio natural del sur de Quintana Roo donde selvas, humedales y manglares protegen jaguares, manatíes y una biodiversidad única

Por: México Ruta Mágica Publicado: 14/01/2026


Uaymil: un paraíso natural escondido en Quintana Roo

Foto: X / @PAgraria

En el sur de Quintana Roo se extiende el Área de Protección de Flora y Fauna Uaymil, un territorio vasto y húmedo donde la naturaleza se muestra en toda su complejidad. Aquí conviven selvas medianas y bajas con extensos humedales de agua dulce, formando un mosaico único de ecosistemas. Las selvas, con árboles altos y entrelazados, dan paso a manglares densos, petenes elevados como islas verdes, sabanas inundables y cenotes que guardan agua cristalina bajo la tierra.

La vegetación es rica y variada. En las zonas más secas predominan especies como el zapote, el ramón y la palma chit, mientras que en los humedales crecen mangles rojos, negros y blancos, junto con tasistales de palmas bajas y plantas acuáticas que flotan o se arraigan en el lodo. Todo este verde no solo sostiene el suelo, sino que filtra y almacena agua, protegiendo la cuenca que alimenta la Bahía del Espíritu Santo.

Foto: X / @CONANP_mx

La biodiversidad animal es impresionante. Entre los mamíferos grandes se encuentran el jaguar, el puma y el tapir, que recorren sigilosamente la selva en busca de alimento. En las lagunas y ríos habitan manatíes, animales pacíficos que se alimentan de plantas acuáticas. Reptiles como el cocodrilo y diversas serpientes comparten espacio con anfibios que cantan en las noches lluviosas.

Este lugar es un verdadero refugio neotropical, donde cada rincón —desde el dosel de la selva hasta el fondo de un cenote— alberga vida interconectada. La humedad constante, los ciclos de lluvia y sequía, y la mezcla de agua dulce con influencias costeras crean condiciones ideales para que plantas y animales prosperen juntos, manteniendo un equilibrio delicado que hace de Uaymil uno de los rincones más valiosos y vivos de México.

Foto: X / @CONANP_mx

¿Qué hacer en Uaymil?

Uaymil, en el sur de Quintana Roo, es un rincón de México donde la naturaleza invita a experiencias tranquilas y conectadas con el entorno. Como Área de Protección de Flora y Fauna, abarca casi 95 mil hectáreas de selvas, humedales y manglares, formando parte del gran complejo de Sian Ka’an, una reserva de la biosfera reconocida por la UNESCO. Aquí, las actividades se centran en el respeto al ecosistema, priorizando la observación y el bajo impacto. No hay grandes infraestructuras turísticas, lo que hace que cada visita sea una inmersión auténtica en la vida silvestre, siempre bajo regulaciones para preservar el equilibrio natural.

Una de las opciones más accesibles es el senderismo por caminos naturales. Puedes recorrer senderos que serpentean entre selvas medianas y bajas, donde los árboles altos como el zapote y el ramón crean un dosel verde que filtra la luz del sol. Estos paseos permiten descubrir petenes, esas islas de vegetación elevadas en medio de humedales, ideales para pausas reflexivas. Mientras caminas, el aire húmedo lleva sonidos de aves y el crujir de hojas bajo tus pies.

Es recomendable ir con guías locales de comunidades cercanas, como las de Felipe Carrillo Puerto, para aprender sobre la flora endémica y evitar zonas sensibles. En trayectos de unas horas, podrías avistar huellas de mamíferos grandes, recordando que este es hábitat de jaguares y pumas, especies elusivas que rara vez se dejan ver, pero cuya presencia añade emoción.

Foto: X / @CONANP_mx

¿Qué más en Uaymil?

La observación de fauna es otro pilar de lo que se puede hacer aquí. Armado con binoculares, dedica tiempo a escudriñar los manglares y sabanas inundables en busca de manatíes en las lagunas tranquilas. Estos gentiles herbívoros nadan con gracia en aguas dulces, alimentándose de plantas acuáticas. En temporadas de migración, las aves toman el protagonismo: flamencos rosados tiñen de color las orillas salobres, mientras tucanes y garzas tigre surcan el cielo o posan en ramas.

Para una experiencia más profunda, únete a sesiones de birdwatching al amanecer o atardecer, cuando la actividad animal es mayor. Comunidades como las de la zona maya ofrecen orientación para identificar especies, explicando cómo el tucán usa su pico colorido para alimentarse o cómo el flamenco filtra el agua con su lengua. Recuerda mantener distancia para no perturbar nidos o rutas de alimentación.

Foto: X / @SEMARNAT_mx

Si prefieres el agua, explora en kayak las lagunas interconectadas, como Chunyaxché o Muyil, que bordean el área. Rema suavemente por canales antiguos construidos por los mayas, donde el agua turquesa refleja mangles rojos y negros. Esta actividad te permite acercarte a cenotes ocultos, pozos de agua cristalina ideales para un chapuzón refrescante, siempre verificando permisos ya que algunos son sagrados o protegidos. Flotar con salvavidas en corrientes suaves es otra variante, dejando que el flujo te lleve entre orquídeas y bromelias colgantes.

En lancha, con motores de bajo ruido para minimizar el impacto, recorre bahías como la del Espíritu Santo, observando cocodrilos en las orillas o delfines en zonas costeras cercanas. Estas salidas suelen durar medio día y combinan movimiento con momentos de quietud para absorber el paisaje.

Fotos y más actividades

La fotografía de naturaleza encaja perfectamente en Uaymil, capturando la diversidad sin alterar el entorno. Enfoca tu lente en detalles como las hojas perennes del chicozapote, un árbol emblemático que supera los 30 metros, o en el plumaje camuflado de la garza tigre, que se funde con los juncos. Las sabanas inundables ofrecen fondos dramáticos durante la lluvia, cuando el agua refleja nubes y vegetación. Para fotógrafos aficionados o expertos, las horas doradas del día resaltan texturas: la corteza agrietada de árboles antiguos o el vuelo sincronizado de patos migratorios. Usa equipo ligero y sigue principios de no dejar rastro, como no usar flashes intensos que puedan estresar a los animales.

Acampar es una forma inmersiva de conectar con el lugar, aunque limitado a zonas designadas en los bordes del área para evitar daños. Monta tu tienda cerca de lagunas como Ocom, donde el cielo estrellado se refleja en el agua. Por las noches, escucha el coro de anfibios y serpientes, o el rugido lejano de un jaguar. Durante el día, combina esto con exploración ligera, recolectando solo recuerdos visuales. Comunidades locales, a través de cooperativas como Uyoochel Maya, facilitan estos campamentos, integrando pláticas sobre la cultura maya y su relación con la naturaleza.

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Para cerrar

Visitar vestigios arqueológicos añade un toque histórico. En áreas colindantes como Muyil, explora ruinas mayas accesibles por senderos, imaginando cómo antiguos habitantes navegaban estos canales. Paseos guiados explican la conexión entre sitios prehispánicos y el ecosistema actual, como cómo los mayas usaban cenotes para ceremonias.

Todas estas actividades enfatizan la conservación: sigue reglas como no recolectar plantas, mantener silencio y usar repelentes ecológicos. Uaymil no es un parque temático, sino un refugio vivo donde tu presencia debe ser efímera. Al participar, contribuyes a proyectos locales que protegen esta joya neotropical, asegurando que generaciones futuras también puedan disfrutar su riqueza.

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