El Pueblo Mágico de Tlaquepaque, en Jalisco, se distingue por sus galerías de arte, talleres de artesanías y un ambiente lleno de cultura. También es reconocido por su amplia oferta gastronómica, donde destaca el “Festival de Chilaquiles”, que se puede disfrutar durante todo el año. Este concepto fue creado por el chef Ismael Altamirano, después de celebrar el aniversario de su restaurante Río San Pedro, ubicado a pocas calles del centro del pueblo.
Tras la excelente respuesta de los comensales, el festival se integró al menú fijo del restaurante. Gracias a esto, los 365 días del año se pueden probar 25 estilos distintos de chilaquiles, disponibles para desayuno, comida y cena.
La propuesta reúne ingredientes y guisos que forman parte tanto de la cocina tradicional jalisciense como de sabores internacionales. Uno de los platillos más representativos son los chilaquiles barbacoa, preparados con salsa hecha a base del jugo de la birria tatemada. Se sirven con la carne encima, acompañados de cilantro, cebolla, tomate, rábanos y frijoles fritos.
Otra opción muy solicitada son los chilaquiles pueblito, nombrados en honor al Pueblo Mágico de Tlaquepaque. Van gratinados y bañados en una salsa cremosa de chile guajillo, acompañados con dos huevos estrellados de yema suave. También están los chilaquiles mil hojas, formados por tres capas con frijoles fritos intercalados, tortillas gratinadas y pollo asado encima. Se bañan con salsa roja y verde, y su presentación recuerda a un pastel azteca crujiente.
Dentro del menú también hay fusiones entre la cocina mexicana y la internacional. Un ejemplo son los chilaquiles vietnamitas, elaborados con costillas asadas y un adobo oriental que combina chile guajillo, salsa de ostión, soya, jengibre, cilantro, ajo y cebolla. Los chilaquiles pamplona, por su parte, se preparan con chorizo estilo español y huevo frito.
Entre los más pedidos se encuentran los chilaquiles Quiroga, servidos en molcajete caliente con carnitas. También destacan los chilaquiles yucatecos, hechos con salsa verde, cochinita pibil, plátano macho frito, cebolla morada y frijoles.
El proyecto contempla opciones para personas vegetarianas. Se recomiendan los chilaquiles del bosque, preparados con hongos caramelizados al ajillo en salsa de jitomate, decorados con queso, crema y cebolla. Los chilaquiles aztecas van gratinados con aguacate y chile pasilla, mientras que los chilaquiles zapatistas se bañan en salsa verde y se acompañan con panela asada, aguacate y crema.
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Además del festival, el restaurante Río San Pedro ofrece de manera constante menús especiales con platillos de temporada y propuestas de maridaje que cambian a lo largo del año según las festividades. Un ejemplo es el maridaje de chiles en nogada, disponible del 15 de julio hasta finales de octubre.
Durante la temporada decembrina, el restaurante presenta “La Navidad en Río San Pedro”, una propuesta inspirada en la cocina tradicional navideña. Incluye platillos como pechuga de pavo rellena con frutos secos y espinacas en salsa de arándanos, escalopa de lomito en salsa de hongos y queso azul, romeritos con mole y tortitas de camarón, bacalao estilo vizcaína y vacío en salsa de granada, entre otras opciones. También ofrecen conceptos como el maridaje de la Candelaria, Sabores de Primavera, Vuelve a ser Niño en abril y Sabores de Otoño.
En una visita al Pueblo Mágico de Tlaquepaque, vale la pena conocer el restaurante Río San Pedro en cualquier época del año. Su cocina de temporada y sus chilaquiles se han vuelto un referente que sorprende a quienes buscan sabores únicos, a pocos minutos de Guadalajara.







