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San Miguel de Allende

Angelical destino

Por: Raúl de la Rosa

Poseedora de una dinámica vida nocturna, la ciudad de San Miguel de Allende también cuenta con inmuebles religiosos e históricos de gran valía para aquellos turistas que además de la diversión, también gustan de la cultura

San Miguel de Allende es una de las ciudades coloniales más hermosas de México y es justo brindarle un tiempo para recorrerla a pie y, de esta manera, apreciar su belleza en toda su magnitud. Si el paseo se realiza en las primeras horas del día, la experiencia resultará más que satisfactoria.

Levántate con los primeros rayos del sol y dirígete al centro de San Miguel para comenzar el recorrido con una espectacular vista de la Catedral de San Miguel Arcángel y contemplar cómo, poco a poco, pasa de los tonos pardos hasta desvelar los desvelados tonos de su cantera rosa.

 

Date una vuelta por el Jardín Allende, en un paseo en el que te acompañarán los trinos de las aves que pernoctan en los árboles del sitio. El Portal Allende es un sitio excelente para tomarte una foto, sobre todo en la mañana, en el que la ausencia de gente permite apreciar todos sus detalles.

Puertas de madera

Hacia el sur, prácticamente detrás de la Catedral, encontrarás la calle de los Hermanos Aldama, estrecha, llena de colores y en la que destacan las puertas de madera y sus diseños, algunas de las cuales esconden verdaderos tesoros ya que son la entrada a galerías de arte.

En esa misma calle, en la esquina con Cuadrante, se encuentra la casa que albergó al Montepío de San Miguel, donde Ignacio Aldama encabezó una reunión con otros insurgentes para organizar el que sería el primer ayuntamiento de México.

Continuando con la historia, desde ahí y una cuadra y media hacia el oeste, en el número 36 de Cuadrante, hallarás la Casa del Inquisidor, testimonio de la época oscura del Santo Oficio, cuando se infligían los más crueles castigos a toda persona contraria a la religión católica o que se considerara traidora a ella.

Hora del desayuno

La fascinante arquitectura de San Miguel de Allende y el encanto de sus rincones podrían hacer que pierdas la noción del tiempo, sin embargo, no debes olvidar que el desayuno es la comida más importante del día.

Te recomendamos el restaurante María Xoconostle, emplazado en el patio de una casona justo a un costado de la Catedral (Cuna de Allende número 7), donde podrás degustar platillos que rescatan las tradiciones culinarias de México a la que se agrega un toque contemporáneo. La atención del personal y los precios son inmejorables.

Ya con la barriga llena, lo más conveniente sería dar una larga caminata, pero justo a unos pasos, en la esquina de Cuna de Allende y Umán, se encuentra el Museo Casa de Allende, una imponente casona de dos pisos con influencia barroca, dedicado al capitán insurgente Ignacio José de Allende y Unzaga, mejor conocido como Ignacio Allende, quien nació en este lugar y fue una de las figuras más importantes del movimiento de Independencia en México.

El museo cuenta con una sala dedicada a la época prehispánica de la región, otra a las costumbres e historia de San Miguel de Allende, con documentos y objetos relativos a éstas, y la más importante, la dedicada al prócer de la Independencia, en la que se aprecian uniformes y pinturas al óleo; en total, este recinto cultural cuenta con seis salas. Desde su exterior, identificarás fácilmente al museo, ya que en su esquina tiene un nicho donde se aprecia la figura de Ignacio Allende de pie.

¿Un postrecito?

Si olvidaste o no quisiste postre después de tu desayuno y al final te arrepientes, ¡corre a Panio!, una panadería que rescata lo mejor de la elaboración artesanal y la repostería europea, y no es exageración: sus productos son un pedazo de cielo en el paladar.

Puedes disfrutar de tu adquisición en la panadería en alguna de las bancas de la amplia Plaza de la Soledad, también conocida como Plaza Cívica, y disfrutar del limpio cielo y la tranquilidad de San Miguel. Después, dirigirte al Templo de Nuestra Señora de la Salud, el cual ubicarás fácilmente por la gran concha de cantera que, prácticamente, constituye su fachada.

San Miguel, desde cualquier perspectiva, es una ciudad fascinante que cuenta con infinidad de encantos listos para ser descubiertos por sus visitantes que, sin duda, después de conocerla, quedarán cautivados para siempre y con ganas de volver a ella. Ponla en tu lista de destinos para este 2019.