No. 54 Piñata, origen y elaboración

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Historia del barro en México y los tipos que existen - Artículo de México Ruta Mágica

Historia del barro en México y los tipos que existen

¿Sabías que en existen tres tipos de barro en México? Dos de ellos son mucho más caros por sus procesos de elaboración, ¡conoce más!


El barro en México se ha vuelto un instrumento ornamental más y por eso nos ha dejado de asombrar a muchas personas. Sin embargo, esta artesanía es una de las principales en nuestro país, pues la economía de varias localidades depende de su venta. Sus peculiares acabados, que denotan características propias del lugar, las vuelven piezas únicas que no hay que regatear. Pagar el precio solicitado, sin buscar un descuento, es respetar el trabajo de quienes han sabido conservar técnicas ancestrales para elaborar piezas en las que se refleja nuestra identidad.

Historia y elaboración del barro en México y el mundo

Pero, ¿cuál fue el origen de este material, también conocido como arcilla? Resulta que mucho antes de lo que podríamos pensar, pues los primeros vestigios de objetos hechos con barro, no utilitarios sino más bien figurillas simbólicas, datan del periodo Paleolítico Superior. Mientras, las vasijas, platos y recipientes más antiguos que se ha encontrado son del periodo Neolítico, cuando nuestros antepasados dejaron de ser nómadas y se volvieron sedentarios.

El arte de la alfarería, técnica para fabricar objetos de barro cocido, surgió hace unos 12 mil años en Asia. Algunos historiadores afirman que la cerámica Jomon, originaria de Japón, es la alfarería más antigua de la que se tiene registro y tiene una antigüedad de al menos 16,500 años.

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El barro o arcilla se obtiene de la tierra, específicamente de rocas feldespáticas que al entrar en contacto con agua producen caolinita. Los distintos tipos de este material se crean dependiendo del tiempo y forma en que es manipulado y erosionado.

Una vez mezclado con agua, adquiere un aspecto similar al lodo. Debe amasarse durante un tiempo considerable para eliminar el aire lo más que se pueda. Cuando se deja secar al sol se endurece y, en un chasquido, puede volver a su forma original con sólo triturarlo. Sin embargo, cuando es cocido en horno a altas temperaturas no hay marcha atrás, el cambio químico es irreversible y adquiere la dureza necesaria para elaborar utensilios de cocina u objetos decorativos. Para lograr esto, hay que realizar una cocción arriba de los 300 °C que debe hacerse bajo tierra.

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Tipos de barro en México

México es rico en variedad de artesanías y existen diversos tipos de barro que contribuyen al 4% que representa la venta de artesanías dentro del producto interno bruto (PIB) que genera el turismo en México. Por ello, es importante seguir consumiendo nuestros propios productos y colocándolos en espacios públicos, si tenemos la posibilidad. De esta manera, contribuiremos a la conservación y difusión de estos tesoros que son el sustento de 12 millones de mexicanos, según datos del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), y también a mantener viva la cosmovisión de nuestra cultura a través de cada uno de estos objetos.

Barro verde en México

Barro rojo

El mexicano que no haya tomado café en un jarrito de barro rojo no puede considerarse mexicano. Los objetos hechos con este tipo de barro nos brindan una cálida memoria de nuestros antepasados y, no sé por qué, nos hacen sentir apapachados. Y, sin embargo, cada día vemos menos el barro en las cocinas modernas.

Este tipo de barro es el más utilizado para hacer jarrones, tazas o platos, e incluso figuras ornamentales en México. Distintos localidades se dedican a su elaboración, entre las que destacan Tlayacapan, Morelos; Catemaco, Veracruz; Metepec y Tecomatepec, en el Estado de México, Huasca de Ocampo, en Hidalgo, y San Marcos Tlapazola, Oaxaca.

En esa última localidad, el barro se obtiene en las montañas y para su extracción se necesita contar con permisos especiales. La alfarería en esta localidad es, mayoritariamente, trabajo de mujeres y son ellas quienes solicitan los permisos correspondientes a las autoridades para su extracción. Ya con la autorización, caminan bajo el sol hacia las montañas para buscar el barro y realizar la colecta. Se recoge dos tipos de barro: el que se usa para el moldeado y el que se utiliza para darle el color rojo.

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En general, el barro rojo se trabaja de manera artesanal: la manipulación de la arcilla, el modelado, la pintura ornamental y hasta el manejo del torno, que en muchos casos no es industrial, como muchos creen, pues se maneja con el pie y el barro gira en ruedas torneadas a mano —tal como Demi Moore le enseñó a Patrick Swayze en Ghost.

El barro rojo puede quedar liso, barnizado o pintado a mano. Para esta última técnica, usualmente, se usa el color blanco y dicha técnica hace única a cada pieza, ya que no es manufacturada en masa.

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Costo: desde 85 pesos hasta 2,200 pesos o más

Barro negro

San Bartolo Coyotepec es el municipio oaxaqueño que produce en mayor cantidad este tipo de barro. El proceso de fabricación del barro negro se realiza desde antes de nuestra era, según los habitantes de estos lugares. En esas épocas, los objetos de este material eran creados con tierra, pero no funcionaban del todo bien. Por ejemplo, si los usaban como vasijas para acarrear agua, se filtraba. Para mejorar su dureza, los artesanos comenzaron a quemar el barro a fuego lento en hornos bajo tierra con troncos de encino.

Las primeras piezas de este material fueron elaboradas en el periodo de Monte Albán, en tonos grisáceos mate. También se encontraron vestigios de este material de uso doméstico en las culturas zapoteca y mixteca de los Valles Centrales, que tenían más resistencia.

La elaboración de elementos decorativos y vajillas se lleva hasta un mes, pues primero se moldea y reposa de 4 a 6 días; cuando queda firme, se realizan decoraciones y se deja secar durante 15 días. El brillo se obtiene al pulir a mano los instrumentos con cristales de cuarzo y se vuelve a secar al sol por otros días. Después se coloca en un horno, casi siempre de leña, por un día más, donde adquiere su distintivo color, gracias a las propiedades del barro en sí y no a los colorantes. El cocimiento de los objetos se realiza a una temperatura entre 700 y 800 grados Celsius.

Puedes comprar estas artesanías en el Mercado de Barro Negro, en San Bartolo; en la Casa de las Artesanías, en el centro de la ciudad de Oaxaca, y en el Mercado de Artesanías, al sur del Centro Histórico.

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Conoce más de la historia del barro negro y dónde comprarlo en Oaxaca en el siguiente enlace:

San Bartolo Coyotepec, la tierra del barro negro

 

Costo: desde 50 pesos hasta 2,500 pesos o más.

Barro verde

La elaboración del barro verde, o vidriado, es similar a la de los barros rojo y negro, la diferencia es que en esta se realiza una cocción antes de añadir la arcilla que le da el color.

Las piñas de barro verde vidriado se han convertido en el mayor tesoro de San José de Gracia, Michoacán, donde se dice que los artistas purépechas comenzaron la tradición en Patamban. Pero también se fabrica en Santa María Atzompa, Oaxaca.

Para realizar una piña vidriada, los artesanos trabajan con dos tipos de barros: cerrado y tepetate, los cuales son molidos en una máquina especial para dar mayor resistencia a la pieza final. Tras obtener un polvo uniforme, se añade agua y se amasa hasta obtener una gran pasta que se resguarda por dos o tres días. Posteriormente, el barro se manipula con moldes para obtener la estructura de una piña y se comienza a decorar el exterior de la artesanía con pequeñas piezas obtenidas del mismo barro.

Luego se pone al sol durante horas o días para eliminar la humedad. Son pintadas con un pigmento natural blanco e introducidas al horno durante siete horas, aproximadamente, aumentando el calor según se requiera. Después, las piñas son retiradas del fuego, se pintan del color final deseado y vuelven a ser introducidas al horno hasta obtener el detalle vidriado.

Para obtener una piña vidriada, se necesita aproximadamente un poco menos de un mes de trabajo.

Con el tiempo ha dejado de ser un tipo de alfarería “común”, pues el color no lo da la cocción y, para los alfareros, el material extra significa una inversión que muchas veces no se recupera.

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Costo: desde 150 pesos hasta 3,500 pesos o más.



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