No. 48 Junio 2022 Tulum, joya caribeña

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Origen del teatro y sus más bellos escenarios - Artículo de México Ruta Mágica

Origen del teatro y sus más bellos escenarios

El Palacio de Bellas Artes, La Scala de Milán y la Ópera de Sídney son algunas de las edificaciones artísticas más importantes del mundo


Hoy queremos hablarte del origen del teatro, sus elementos, caracterísiticas y edificaciones que cuentan su historia. En su acepción más formal, el teatro es definido como un género literario constituido por obras, generalmente dialogadas, para ser representadas en un escenario. Pero una definición más profunda nos dice que el teatro es un espacio de contemplación que sirve, a la vez, como forma de entretenimiento y reflexión.

Los inicios del teatro se remontan a los siglos V y VI a. C., cuando los griegos celebraban a sus dioses con diversas fiestas. Entre ellos se encontraba Dioniso, deidad del vino y la fertilidad de la naturaleza, en honor a quien organizaban las dionisias.

En esa especie de festival, realizado al inicio y al término de las cosechas, se empezó a incluir representaciones dramáticas en las que había coros que entonaban cánticos de manera alternada, dando origen, en cierto modo, al diálogo teatral.

Durante las fiestas en honor a Dionisos se sacrificaba a un carnero para fecundar los campos con su sangre, este evento era acompañado por danzantes con máscara que representaban a los sátiros y eran llamados trasgos, palabra que significa macho cabrío, en griego, y de la que se derivaría el término tragedia.

Historia del Teatro

 

Origen del teatro

Las primeras formas teatrales que surgieron en Grecia fueron la tragedia, la sátira, la comedia y el mimo. Los actores guardaron la costumbre de portar máscaras, como sus antecesores, sin embargo, éstas ya no tenían cuernos, sólo un gesto exagerado que permitiera reconocer la característica de cada personaje. Al principio, solo había máscaras con muecas de tristeza o sonrisa.

No fue hasta el siglo III a. C. cuando el teatro comenzó a practicarse en Roma con una naturaleza espiritual, pues era asociado, inicialmente, a festivales religiosos. Sin embargo, esta relación pronto se perdió cuando se convirtió en una forma de entretenimiento con temáticas de intrigas de carácter local o comedias algo subidas de tono. Pero a finales del siglo II d. C. comenzó su declive, atacado por la Iglesia cristiana, su aliada inicial. Su hundimiento terminó por consolidarse con la caída del Imperio Romano, en el 476 d. C.

Origen del teatro

Origen del teatro: juglares y trovadores en el Medioevo

El teatro clásico no resurgiría sino hasta 500 años después, con los juglares y trovadores, quienes proporcionaron un nexo de continuidad.

Lo más sorprendente es que el resurgimiento del teatro se dio nuevamente gracias a la iglesia, pues los clérigos escriben los primeros diálogos teatrales en España con representaciones de la Biblia cada vez más largas y espectaculares. Sin embargo, su vieja enemistad terminó por separarlos nuevamente, pues al teatro medieval, que comenzó con impulso religioso, poco a poco se le fueron sumando elementos cómicos, que terminaron siendo profanos y, por esta razón, las representaciones dejaron de hacerse en las iglesias y comenzaron a realizarse en lugares públicos.

Al ser los aficionados al teatro medieval profano analfabetos en su mayoría, las obras se escribían en forma de copla de fácil memorización.

Durante la Edad Media surgieron obras folclóricas, farsas y dramas pastorales que duraban varios días. Dentro de estas formas teatrales surgieron los trovadores y juglares que con su música armonizaban la representación.

Historia del teatro: renacimiento, neoclasicismo y ópera

Durante el Renacimiento, las temáticas de las clases bajas, lo laico y cuestiones más terrenales que espirituales predominaron en el teatro profano. Lo cómico y lo grotesco continuaron en auge. Incluso, los actores profesionales fueron sustituidos por aficionados más entusiastas.

Las primeras obras de teatro renacentista en Italia se hicieron en latín y datan del siglo XV. Posteriormente, terminaron escribiéndose en lengua vernácula, porque eran obras pensadas para ser leídas por varios lectores, en público y con fines didácticos.

De alguna forma, intentaban copiar las formas clásicas y en su intento por recrearlas, terminaron creando la ópera a finales del siglo XVI. La primera presentación de ópera tuvo un público limitado, pero esta forma teatral se popularizó y a mediados del siglo XVII se construyeron grandes teatros en Italia, como la Scala de Milán.

Por su parte, mientras la élite europea se divertía con la ópera, el vulgo francés se entretenía con un teatro popular (también de origen italiano) basado en la improvisación llamado commedia dell’arte que inspiró a Moliére, dramaturgo francés, para la creación de sus obras, basadas en las limitaciones y errores del género humano con un aire de amargura.

La-opera-en-el-Renacimiento

Origen del teatro: del Siglo de Oro a la actualidad

En el Siglo de Oro se crean las primeras salas teatrales llamadas “corrales de comedias”. Además, el teatro deja de ser un producto restringido y se convierte en uno competitivo, sujeto a las leyes de la oferta y la demanda.

Con la entrada del Romanticismo, a principios del siglo XIX, las obras comenzaron a analizar las relaciones sociales y humanas, y para 1820, en pleno apogeo, el teatro romántico buscó inspiración en temas medievales y comenzó a presentar a un héroe individual dominado por las pasiones, una especie de seductor al que redime el amor.

El naturalismo también hace pie en el teatro y los detalles realistas, la psicología de los personajes y los problemas sociales se ven cada vez más presentes en las obras. De hecho, es en esta etapa en la que aparece formalmente la figura del director teatral.

En el penúltimo siglo surgieron más corrientes como el simbolismo, que provocó la desteatralización y la simbología de los textos; luego el expresionismo, que explotó los aspectos más violentos y grotescos de la mente humana, el teatro de lo absurdo, el contemporáneo y el musical.

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Palacio de Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes es una de las edificaciones más importantes a nivel mundial por varias razones. Es el recinto cultural más significativo de México y como su nombre lo indica, su interior es hogar de diversas expresiones y actividades artísticas. Además, alberga a dos de los museos más reconocidos de México: el Museo Nacional de Arquitectura y el Museo del Palacio de Bellas Artes, y es considerado una de las casas de ópera más prestigiosas del mundo.

Palacio de Bellas Artes

Historia del Palacio de Bellas Artes

El Palacio de Bellas Artes fue un proyecto que llevó muchos años. Tras la construcción de un Teatro Nacional, el gobierno de Porfirio Díaz (1877-1880, 1884-1911) buscó estar a la altura de la arquitectura de países europeos y de Estados Unidos. El teatro fue construido en un punto estratégico para la ciudad: en el límite entre el Centro Histórico y la entonces naciente arquitectura moderna que destacaba en las colonias burguesas.

Por lo tanto, el Teatro Nacional y el entonces Palacio Legislativo (del que sólo se colocaron los cimientos de su cúpula y hoy es el Monumento a la Revolución), formaban parte de los emblemas nacionales ideados por el régimen porfiriano.

Su construcción estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari, quien se inspiró en los principales conceptos arquitectónicos de la época en Europa, principalmente art nouveau y art déco. Esta primera etapa se llevó a cabo de 1904 a 1913, cuando debió ser interrumpida a causa de la Revolución Mexicana.

Antes de que el Teatro Nacional se convirtiera en el Palacio de Bellas Artes, ya fungía como sede de exposiciones que servían para exaltar la cultura y la tecnología; además, esas muestras reflejaban los ideales de modernidad de aquellos tiempos.

Fue hasta 1932 cuando se retomó la construcción del teatro y cambió de nombre a Palacio de Bellas Artes, ya que, debido a la fuerte inversión que se hizo, el proyecto debía responder a una necesidad social y ser de utilidad pública. De esta forma, el edificio fue terminado en 1934 por el arquitecto Federico Mariscal.

Los murales del Palacio

Los murales del Palacio

No podemos hablar del Palacio de Bellas Artes sin mencionar los 17 murales que decoran los dos primeros niveles, junto con los accesos a las galerías de sus museos. En forma de lista, te enumeramos algunos de los murales que permiten apreciar la estilística del muralismo mexicano:

  • Diego Rivera: El hombre controlador del Universo, 1934; Tercera Internacional, 1934; Carnaval de la vida mexicana, 1936
  • David Alfaro Siqueiros: Nueva Democracia, 1944; Tormento de Cuauhtémoc, 1950-1951; Apoteosis de Cuauhtémoc, 1950-1951
  • Manuel Rodríguez Lozano: La Piedad en el desierto, 1942
  • Roberto Montenegro: Alegoría del viento, 1928
  • Jorge González Camarena: Liberación, 1957-1963
  • Rufino Tamayo: Nacimiento de nuestra nacionalidad, 1952; México de hoy, 1953
  • José Clemente Orozco: Katharsis, 1934-1935

Costos

80 pesos, entrada general

Horario del Museo del Palacio de Bellas Artes:

Martes a domingo, de 11:00 a 17:00 hrs.

*La admisión incluye una entrada a las exposiciones temporales y la colección permanente del museo.

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La Scala de Milán

El Teatro alla Scala fue construido por el arquitecto italiano Giuseppe Piermarini e inaugurado en 1778. Ha sufrido dos graves afectaciones: durante su construcción, en un incendio ocurrido durante la celebración de un carnaval, y en la II Guerra Mundial.

La acústica de este lugar es un elemento fundamental, especialmente para la ópera, pues sus vigas de alerce y la arquitectura de los diferentes espacios que lo conforman permiten una excelente circulación sonora.

Entre sus paredes se han presentado grandes músicos como Mozart, Verdi, Donizetti, Bellini, Puccini, y también grandes ballets y óperas, desde Europa riconosciuta, de Salieri, en 1778, el espectáculo que inauguró el teatro, hasta la última pieza de Giuseppe Verdi, Falstaff. El Teatro alla Scala también funge como una academia de ballet que ha visto crecer su prestigio con el tiempo.

La Scala de Milán

Metropolitan Opera

El Metropolitan Opera fue fundado en 1883 y su teatro de ópera se construyó, inicialmente, en la esquina de Broadway y la calle 39, a iniciativa de un grupo de empresarios. Al principio, las obras se representaban solamente en italiano, luego en alemán y, al final, se decidió que fueran presentadas en su idioma original.

Casi un siglo después, en 1966, el recinto se mudaría al Lincoln Center, donde fue equipado con los mejores recursos técnicos de la época, y ha acogido a los artistas más importantes del mundo como el cantante de ópera Enrico Caruso y el director de orquesta James Levine, entre otros.

Al lado de las taquillas del Met se encuentra una tienda de souvenirs en la que podrás comprar elementos decorativos, el libreto de la ópera a la que asistes para recordar tu paso por este importante sitio, o carteles de las óperas más famosas que han sido representadas en este teatro.

Metropolitan Opera

Ópera de Sídney

La Ópera de Sidney se empezó a edificar en 1959 sobre un lugar que, antes de la colonización británica, un grupo aborigen consideraba sagrado. La idea fue del arquitecto danés Jørn Utzon, quien participó en un concurso para construir un centro nacional para las artes escénicas en Sídney y ganó al convencer al reconocido arquitecto Eero Saarinen.

Llevar a cabo la idea de Utzon no fue fácil. Los cimientos estuvieron inspirados en la base escalonada de las pirámides mexicanas; además, en la cubierta se colocó un millón de azulejos, ya que Utzon quería que la ópera resplandeciera en la oscuridad.

Los constantes retrasos en la entrega del proyecto, su elevado presupuesto (102 mdd) y las críticas negativas por parte del empujaron a Utzon a abandonar su creación y a huir del país junto con su familia. La Ópera de Sídney se inauguró 14 años después, sin la presencia de su creador.

Ópera de Sídney

 



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