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Salto de Quetzalapan: aventúrate en este paraíso extremo - Artículo de México Ruta Mágica

Salto de Quetzalapan: aventúrate en este paraíso extremo

Este parque natural, ubicado en los límites de Zacatlán y Chignahuapan, ofrece atracciones para toda la familia y una hermosa vista de la cascada

Foto: Puente colgante- México Ruta Mágica
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› Lleva ropa y calzado impermeable

› Ten listo tu teléfono o cámara para hacer fotos increíbles

› Disfruta la experiencia con tu familia o amigos


Zacatlán cuenta con hermosos lugares para vivir grandes aventuras  en medio de la naturaleza y a nosotros nos tocó visitar por segunda ocasión este hermoso Pueblo Mágico en la Sierra Norte de Puebla, que no sólo destaca por su producción de sidra y productos de manzana, sino también por sus diferentes parajes naturales, como la Cascada El Salto de Quetzalapan, ubicada a 115 kilómetros de la capital del estado, en los límites con Chignahuapan.

Esta increíble aventura inició muy temprano y durante nuestro trayecto nos sorprendió la belleza del amanecer en plena carretera, pues se fusionaba la parda vegetación a las orillas con los tonos naranja del sol primero detrás de una ligera capa de neblina. Un poco antes llegar a nuestro destino se nos terminó la carretera y, en la desviación hacia Lázaro Cárdenas, continuamos el trayecto por un largo camino de terracería.

En la taquilla de El Salto de Quetzalapan nos esperaba Alexis, nuestro amable guía, quien nos comentó que por cuestiones de la pandemia de COVID-19 debíamos usar el cubrebocas durante todo el recorrido. Antes de ingresar también nos tomaron la temperatura y nos aplicamos gel antibacterial en las manos. El lugar cuenta con señalética para respetar la sana distancia y saber en qué puntos se puede estar sin poner en riesgo nuestra salud o la de otros visitantes.

Adrenalina a cada paso

El Salto de Quetzalapan es un centro ecoturístico con siete atracciones extremas: puente colgante, tirolesa, cable de “alta tensión”, tiro con arco, escalada de muro, tirolesa infantil y rapel, pero debido a la pandemia sólo se encontraban habilitados el puente colgante y la tirolesa. Asimismo, cuenta con una zona de camping cuyo aforo, cuando estuvimos ahí, se encontraba restringido al 30%; también hay palapas con asadores, pero al igual que la mayoría de las atracciones, no estaban habilitadas para su uso.

La tirolesa fue una aventura memorable, pues luego de colocarnos el arnés y el casco, nos lanzamos al vacío y pasamos por encima del salto de agua, lo que hace subir la adrenalina de manera inmediata. El puente colgante también es una vivencia extrema, ya que es, prácticamente, el camino de regreso al punto de partida de la tirolesa y la oportunidad de admirar con más calma el majestuoso paisaje. Puedes aprovechar este punto para hacerte una espectacular selfie.

Los 365 escalones de Quetzalapan

Después de las actividades físicas pasamos por otro puente y entre tantos paisajes tan bellos que no sabíamos en cuál de ellos detenernos para disfrutar de la vista. Antes de bajar los 365 escalones para ver a la protagonista del parque: la Cascada de Quetzalapan, el guía nos pidió hacerlo despacio y con cuidado para evitar caernos, ya que el suelo no es muy parejo y, en algunas partes, mojado.

Alexis nos comentó que la cascada se alimenta del Río Quetzalapan, proveniente de la Laguna de Chignahuapan, y en 1930 se construyó una hidroeléctrica que proveía de energía a las poblaciones aledañas: Chignahuapan, Zacatlán y Aquixtla.

Cuando finalmente llegamos a la parte baja de la caída de agua, nos impresionamos con sus 100 metros de altura. En este lugar hay un pequeño balcón donde podrás retratarte con tus amigos o tu pareja y guardar para siempre este agradable momento. Te recomiendo que lleves una chamarra impermeable o un rompevientos, ya que te puedes mojar con la brisa.

Y si te pareció difícil bajar tantos escalones, no quiero decirte lo que te espera al subirlos… y esa es la única manera de salir de esa parte del parque ecoturístico. Es tan pesado el regreso a la parte alta que tuvimos que hacer algunas pausas y quitarnos momentánemente el cubrebocas para evitar sofocarnos y recuperar un poco el aliento.

Pese a que no encontramos todas las actividades extremas del parque habilitadas, la experiencia fue verdaderamente satisfactoria. Ya estando afuera, encontramos varios puestos de antojitos y no pudimos evitar deleitarnos con unas deliciosas gorditas, en mi defensa puedo decir que tenía que reponer la energía perdida.

Si viajas a la Sierra Norte de Puebla, procura poner a El Salto de Quetzalapan en tu lista de sitios a visitar y descubre más de nuestra aventura por este sitio en el siguiente video:



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