PUEBLA
Ruta A Pie

Oasis de la Sierra de Puebla

Chignahuapan

Por: Raúl de la Rosa

Llegamos a Chignahuapan justo en el momento en que la temperatura comenzaba a descender y nada mejor para enfrentarlo y cargarse de ánimo que un buen café de olla acompañado con un pan dulce que, no sólo en este Pueblo Mágico, sino en esta región del estado de Puebla es especialmente delicioso.

Después de reconfortarnos con el cafecito, dimos una vuelta por el parque del centro de Chignahuapan, la Plaza de la Constitución, donde los principales atractivos son la Parroquia de Santiago Apóstol y, sin duda alguna, el famoso quiosco de estilo mudéjar, una de las estampas más representativas de este hermoso lugar.

Parroquia de Santiago Apóstol

 

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La fachada de la Parroquia de Santiago Apóstol atrapa la mirada de manera por sus múltiples y coloridas figuras sobre un pulcro fondo blanco, fruto del talento de un artista nativo cuyo nombre se ha perdido en el tiempo.

En el frontón circular de esta parroquia, construida por los franciscanos en el siglo XIX, se aprecia la figura de Santiago Apóstol a caballo, a quien se celebra cada 25 de julio, con diversas atracciones, como la tradicional feria, y actividades entre las que destaca la danza de los santiagueros.

El Quiosco

 

Podemos apostar que muchas personas han visto en alguna ocasión el particular quiosco mudéjar de Chignahuapan sin saber que se trata de este Pueblo Mágico; es difícil que sus característicos colores: azul, rojo y amarillo brillantes pasen desapercibidos. Otras de las características de esta obra única realizada a principios de 1871: ¡está hecho completamente de madera!

La gigantesca Virgen

 

Desde la Plaza de la Constitución, dirigimos nuestros pasos hacia la calle Romero Vargas y nos encaminamos hacia el norte, en busca de uno de los atractivos, literalmente, más grandes con los que cuenta Chignahuapan.

La temperatura continúa descendiendo e incluso la gente que vive aquí lleva guantes, bufanda y gruesas prendas de abrigo, pero el frío no interrumpe el constante ir y venir de transeúntes. Sin tener el tamaño de una gran ciudad, el movimiento es constante en las calles de Chignahuapan, a las que las luces y los colores de los negocios locales, principalmente de esferas, les añaden más vida.

Después de haber caminado unos 400 metros, finalmente llegamos a ese gran atractivo del que hablamos al inicio: la gigantesca Virgen de la Inmaculada Concepción, de 14 metros altura, obra del escultor poblano José Luis Silva, quien con amor y maestría talló la madera, de cedro, de 1960 a 1967 para dar origen a esta majestuosa imagen, considerada la más grande de cualquier advocación de la Virgen bajo techo.

Fieles católicos y turistas pueden acercarse a la imagen para observar mejor sus detalles y, sí así lo desean, dejar un billete o unas monedas a los pies de la Virgen para ayudar a la conservación tanto de la Basílica de la Inmaculada Concepción, como de la propia escultura, la cual también puede ser observada por la parte de atrás gracias a unas pequeñas escalinatas a su alrededor.

¿De Navidad?

 

La producción de esferas en Chignahuapan incrementa su ritmo desde el mes de agosto hasta finales de año, sin embargo, varios talleres no sólo trabajan en esa época sino que lo hacen durante todo el año y las esferas, por supuesto, no sólo son navideñas, muchas de ellas son decoradas de acuerdo con la época del año en la que se elaboran.

De esta manera, en las tiendas que se encuentran en gran cantidad en la calles de Chignahuapan, se pueden ver racimos de uvas o flores, ideales para decorar cualquier espacio en la primavera; “balones” con los escudos de los equipos profesionales más populares del país y hasta búhos para cumplir con una de las tradiciones más mexicanas: regalar esa a los graduados sin importar su grado académico.

Algunas de las que más llamaron nuestra atención fueron las que representaban a La Calavera Garbancera, la famosa Catrina creada por el ilustrador José Guadalupe Posadas y que se ha convertido uno de los personajes más representativos del Día de Muertos. La imaginación de los artesanos de Chignahuapan es prolífica y la variedad de figuras en los estantes, prácticamente infinita.

A descansar

Pasamos la noche en un hotel amplio, confortable y muy tranquilo, el Hotel Cristal, ubicado justo a un costado de la Plaza de la Constitución (calle Hidalgo número 8). La fachada del inmueble es engañosa, ya que no permite apreciar la verdadera dimensión del hotel que, si no es el más grande —creemos que sí—, sí es uno de los que cuentan con más habitaciones en Chignahuapan.

El Hotel Cristal, con tarifas que van de los 650 a los mil 400 pesos dependiendo de la temporada y el tipo de habitación, acepta niños, cuenta con Wi-Fi y lavandería, y un estacionamiento que, por cuestión de espacio, se encuentra a una cuadra de distancia; además, el desayuno está incluido. El descanso está garantizado, en cama limpia y con un buen colchón; al despertar, una ducha caliente nos espera para continuar con nuestro recorrido. Hasta mañana.

La Luz y la Vida, y Capulina

Nos levantamos muy temprano y damos un último paseo por la plaza central de Chignahuapan mientras el sol va iluminando poco a poco el cielo entre las nubes que, a esa hora, pueblan el cielo. Poco antes de las seis de la mañana ya se reúne una cuadrilla de trabajadores del Servicio de Limpia cerca del quiosco, escoba en mano se distribuyen sectores para que cuando toda la gente despierte, este Pueblo Mágico muestre su rostro más bello.

El vehículo nos espera cerca de la esquina suroeste de la plaza, muy cerca de ella y un tanto escondida, se levanta la efigie, en bronce, del comediante Gaspar Henaine “Capulina”, oriundo de Chignahuapan y conocido como “El Rey del Humorismo Blanco” ya que nunca usó el doble sentido ni malas palabras en sus actuaciones. Después de una breve carrera musical en pequeños teatros de la capital del país, Gaspar Henaine Pérez, nacido el 6 de enero de 1926, se convirtió en una de los más grandes cómicos de la televisión y el cine mexicanos. Falleció el 30 de septiembre de 2011 en Ciudad de México.

Abordamos para dirigirnos a la Laguna de Chignahuapan, ubicada a sólo unas seis cuadras del centro de la población. El cuerpo de agua es estrecho pero extenso, a sus orillas se encuentra el Hotel Nueve Manantiales, uno de cuyos mayores atractivos es precisamente la vista a la laguna, y el restaurante Doña Chuy, que ofrece platillos regionales y comida netamente mexicana.

Cuando llega el Día de Muertos, en la Laguna de Chignahuapan tiene lugar uno de los manifestaciones culturales más impresionantes y bellas que se pueden ver en el país en esa temporada, el Festival de la Luz y de la Vida.

Todo inicia cuando el sol languidece en el horizonte y, aproximadamente a las seis de la tarde, cientos de asistentes, de otros estados de México e incluso de otros países, toman parte de la Peregrinación de las Mil Luces, en la que, antorcha en mano, marchan desde el zócalo, por la Calzada de las Aguas, hacia la Laguna de Chignahuapan en silencio, con caracolas de fondo, para recordar a los muertos.

La procesión termina en la laguna, donde se dispone una estructura en forma de pirámide con la que se representa la vida y la muerte de un guerrero azteca, y a través de esa imagen, la transición del alma del mundo de los vivos hacia el Mictlán, el lugar de los muertos.

Allí da inicio el Festival de la Luz y de la Vida con la participación de danzantes que reviven antiguos rituales para los dioses prehispánicos. Un espectáculo de juegos pirotécnicos pone el broche de oro a la noche y, poco después, la ceremonia concluye con una lancha que se libera en la laguna, llevando a bordo una ofrenda para los difuntos. El festival se realiza dos veces, el día 1 de noviembre, de manera gratuita, y el día 2, con costo para los asistentes.

El Santuario del Honguito

El Barrio de Ixtlahuaca, en Chignahuapan, fue testigo de un milagro en la primavera de 1880: cuenta la leyenda que una mañana, un lugareño encontró un diminuto hongo con formas que no correspondían a su naturaleza, entre ellas la de un Cristo crucificado.

Este hallazgo fue considerado de inmediato como un milagro y el hongo fue bendecido por el cura del pueblo; se colocó en medio de una cruz y hasta la fecha, ya petrificado, sigue a la vista de creyentes y curiosos en el santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús, más conocido como el Santuario del Honguito, a uno dos kilómetros del centro de la cabecera municipal.

El tamaño del hongo es pequeño, sin embargo, los visitantes pueden apreciar las líneas que, para los fieles, forman la figura del Cristo crucificado a través de una lupa que a la vez sirve de protección a la reliquia.

La fiesta del Santuario del Honguito se celebra el 24 de julio y, en honor al milagro ocurrido ahí, se realiza una procesión folclórica por las calles del barrio. Te invitamos a que lo visites y veas por ti mismo las imágenes del hongo que maravilla a miles de visitantes cada año.