PUEBLA
Ruta A Pie

La vida en calma - Paseo Montejo

Ciudad de encanto y tradición

Por: Nayeli Aparicio

Mérida es una ciudad llena de encanto y tradición. La algarabía y amabilidad de su gente, su deliciosa gastronomía, sus raíces mayas y herencia colonial la hacen un destino verdaderamente único que vale la pena visitar.

En este 2018, Mérida celebra 476 años de su fundación. Y qué mejor manera de descubrirla que recorriendo a pie, en calesa, turibús o bicicleta, una de sus más hermosas calles, admirar su arquitectura, apreciar sus monumentos y dejarse envolver por esa forma tan relajada de vivir que aún se tiene "en provincia".

Una de las avenidas más importantes en esta hermosa ciudad es el Paseo de Montejo, la cual fue construida a finales del siglo XIX y nombrada así en honor a sus fundadores.

 

Mérida al estilo francés

Retomemos un poco las clases de Historia y recordemos que a finales del XIX y principios del XX Porfirio Díaz había puesto de moda el estilo francés en México. Consideraba a Francia la capital cultural del mundo y cuna de la modernidad, y tratando de emularla en su arquitectura, encarga la construcción de grandes obras como el Palacio de Bellas Artes y el Ángel de la Independencia.

No pasó mucho tiempo para que este gusto afrancesado se extendiera con entusiasmo por otras ciudades y Mérida no fue la excepción. Vivía una época de esplendor debido a la explotación y comercio del llamado "oro verde", el henequén, y en 1888, un grupo de hacendados, comerciantes e industriales interesados en mostrar un rostro más moderno de la ciudad, se reunieron para hablar con las autoridades y solicitarles la construcción de un paseo público inspirado en los Campos Elíseos de París.

Desde el principio, el Paseo de Montejo fue pensado como un espacio de recreación y una vía de acceso hacia un importante punto comercial —Puerto Progreso— y a los poblados considerados como lugares de descanso y veraneo de aquella "clase pudiente". Esto, en realidad, resultaba bastante contrastante con respecto a la pobreza generalizada en que vivía la población indígena.

Como suele pasar en este tipo de ambiciosos proyectos, la construcción del Paseo inició muy rápido, pero al poco tiempo tuvo que suspenderse por falta de recursos, por lo cual tuvo que modificarse la traza original.

Fue en 1906 cuando el gobierno decidió concluirla ante la noticia de la visita de Porfirio Díaz a tierras yucatecas.

Actualmente, en esta gran avenida encontramos áreas arboladas, amplias rotondas con monumentos dedicados a la patria y la ciudad, y las más bellas y antiguas casonas, antes residencias de distinguidas familias y hoy, la sede de impresionantes museos, galerías y oficinas de gobierno, así como de bancos, hoteles, restaurantes y edificios corporativos.

Monumento a los fundadores

  • Ubicado en uno de los extremos de la avenida, se encuentra el monumento que representa a los fundadores de Mérida. Padre e hijo, ambos con el mismo nombre —Francisco de Montejo— llegaron en 1542 junto con cien familias españolas a establecerse sobre las ruinas de una ciudad maya conocida como T’Ho.

Monumento a la Patria

  • Obra del colombiano Rómulo Rozo, iniciado en 1945 y recientemente restaurado, se encuentra en medio de una de las glorietas más transitadas de la ciudad y en él podemos ver diversos elementos y pasajes fundamentales de la nación mexicana (como el águila devorando a la serpiente, símbolo de la fundación de Tenochtitlan) y de las raíces yucatecas (como pasajes de la vida de los antiguos mayas).

Palacio Cantón / Museo de Antropología Regional de Yucatán

  • Fue construido entre 1904 y 1911 como residencia del exgobernador Francisco Cantón, quien lo habitó hasta que murió en 1917. Posteriormente fue heredado por varias generaciones de familiares, quienes finalmente lo enajenaron al gobierno de Yucatán en 1932.

  • Majestuoso tanto por su tamaño como por su arquitectura, desde 1966 se convirtió en museo y alberga una impresionante colección que muestra la riqueza del mundo maya.

Casa Peón de Regil

  • De estilo neoclásico, el acaudalado hacendado Pedro de Regil la mandó a construir como su residencia familiar en 1905. Actualmente es la sede del grupo financiero Inbursa.