PUEBLA
Ruta A Pie

Gruta del Duende

Belleza subterránea

La belleza de Cuetzalan es tal que no sólo se encuentra en sus calles bañadas por la neblina de la mañana o acariciadas por el sol del ocaso, en la arquitectura de sus iglesias o en la sonrisa de su gente, en sus artesanías o en sus orquídeas, sino hasta debajo de la tierra.

 

Si tal afirmación les parece exagerada, probablemente no conozcan la Gruta del Duende, ubicada a unos cuantos minutos del centro de Cuetzalan, en el Barrio del Cuichat y muy cerca de La Escondida EcoParque de Aventura.

La magia de esta gruta se percibe incluso antes de entrar en ella, ya que justo antes de la entrada, detrás de la caseta donde se adquiere el boleto de acceso — en 80 pesos por persona que incluye casco con linterna integrada —, se aprecian unas rocas que no parecen corresponder a la orografía más visible de Cuetzalan.

Y delante de esas piedras se encuentra Nahui (o Naui), el duende que —dicen algunos habitantes de la zona—, habita en el interior de la gruta, a la cual se accede gracias a unas escaleras de herrería por las que se desciende unos 25 metros en medio de una suerte de peñascos y vegetación dignos de una película de Indiana Jones.

Dicen algunos habitantes de la zona que Nahui habita en las grutas

La gruta cuenta con diversos recorridos que se diferencian por la extensión y el tiempo de recorrido, lo cual la hace accesible a toda la familia, incluso niños y personas de la tercera edad; pero eso sí, hay que decirlo, el recorrido más largo es el que más recompensas ofrece en cuanto a experiencias al visitantes.

Justo a la entrada de la gruta se encuentra una de las dos grandes cámaras que cuentan con una apertura en su parte más alta, o si se quiere ver desde el exterior, una entrada a ella pero a través de una línea de rapel de aproximadamente 30 metros que es un deleite para quienes gustan de esta actividad.

 

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No apta para nictofóbicos… ni claustrofóbicos

Si eres de las personas que no soportan estar en espacios cerrados o estar en medio de la oscuridad, probablemente tendrías que pensártelo más de una vez antes de entrar en la Gruta del Duende, ya que si bien es amplia, la sensación de no ver una salida durante un largo rato y, por momentos, no ver qué hay delante ni detrás de ti, podría ser angustiante.

Pero si, al contrario, ninguna de estas dos situaciones te afecta, te garantizamos que el recorrido más largo de la gruta será una de las mejores experiencias que hayas vivido. El primer momento, literalmente, de iluminación, lo tendrás después de haber caminado unos dos kilómetros y llegar a la segunda cámara.

Al igual que en la primera, en esta cámara también hay una entrada un poco más amplia por la cual se puede descender haciendo rapel, pero lo más impactante es la entrada de luz del exterior que forma una verdadera cascada que, desde lejos, bien podría pensarse que, efectivamente, es de agua, pero se trata de los más persistentes rayos de sol que desafían a la oscuridad brindándote un bellísimo espectáculo natural.

Corrientes subterráneas y pozas

Después de la segunda gran cámara, el recorrido continúa y te lleva a rincones en los que puede apreciarse un riachuelo y pequeñas pozas en las que, para continuar el camino, hay que introducirse; a una persona con una estatura de, digamos, 1.70 metros, en circunstancias normales, el agua le llegará al pecho. Cuando llueve, en algunas ocasiones, el nivel del agua aumenta.

Si Cuetzalan del Progreso está en tu itinerario de viaje, no dudes en visitar la Gruta del Duende, un sitio que, sin duda alguna, te dejará una huella al salir y volver a mirar la luz del sol.

¿Por qué Gruta del Duende?

El nombre de la gruta nació de la figura que recibe a los visitantes antes de entrar a la misma, Nahui, es decir, “cuatro”, en idioma náhuatl, en referencia a los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, aire, fuego y agua.

Nahui “nació en el año 2012, cuando fue encargado a artesanos de Tecali de Herrera, un municipio del centro del estado de Puebla famoso por trabajar la piedra, sobre todo el ónix, abundante en su territorio, para formar diversas figuras decorativas de todo tipo y tamaño e incluso bellos artículos para el hogar en ese material.

La figura del duende se mantuvo guardada hasta la apertura de la gruta, en el año 2016. Cuando los lugareños —que no la habían visto hasta entonces— la conocieron, comenzaron a rumorar todo tipo de historias en torno a ellas y de la gruta, entre ellas, que en el interior llegan a escucharse risillas e incluso ha llegado a verse la silueta de Nahui, corriendo veloz para evitar que lo vean.

Servicios

  • Estacionamiento
  • Restaurante snack
  • Sanitarios
  • Guías experimentados (indispensable hacerse acompañar por uno de ellos durante el recorrido)

Costos*

  • Recorridos con guía: de $200.00 a $500.00 pesos, dependiendo del recorrido
  • Recorrido 1: Turístico
  • Recorrido 2: Moderado
  • Recorridos 3 y 4: De aventura, con rapel en el interior de la gruta
  • Sólo rapel: $150.00
  • Zona de fosiles: incluida en el recorrido

Tips

  • Llevar ropa cómoda y un tanto ajustada para no tropezar con ella.
  • Utilizar calzado cómodo y resistente, y pensar en llevar zapatos para agua.
  • Mantenerse atento a las indicaciones del guía y no apagar su linterna a menos de que éste lo indique.

El dato curioso:

Se dice que parte de la gruta se formó porque es el único lugar en Cuetzalan donde existe arena y que la extracción de este material utilizado en la construcción de la Parroquia de San Francisco de Asis, hizo el hueco de la segunda gran cámara. ¿Será?