Descubren templo dedicado a Xipe Tótec en Puebla
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Descubren templo dedicado a Xipe Tótec en Puebla

Xipe Tótec es el dios de la siembra, las flores, las puestas de sol, la primavera y el renacimiento

En épocas antiguas, nuestros antepasados rendían culto a múltiples dioses, los cuales existían para casi todos los aspectos de su día a día. De tal manera que tenían un dios del agua, uno de la tierra, otro del aire, el de la muerte, de la guerra, etc.

Los hombres se asemejan a los Dioses cuando hacen el bien a la humanidad” – Cicerón

Los aztecas fueron una de las civilizaciones más grandes e importantes de nuestro país, un grupo de lengua náhuatl originario de Aztlán, un lugar entre la realidad y la leyenda situado en el occidente de México. Entre los dioses más conocidos de esta cultura se encuentran Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, y Huitzilopochtli, el dios guerrero. Estos dioses tenían un hermano, Xipe Tótec, que en náhuatl significa “señor desarrollado” y es el dios de la siembra, las flores, las puestas de sol, la primavera y el renacimiento.

Pese a la importancia que tuvo en su momento esta deidad, no se habían encontrado templos asociados a él, hasta ahora, y es que en Tehuacán, Puebla, los arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron el primer templo dedicado a este dios en un basamento piramidal en la zona arqueológica de Ndachjian-Tehuacán (cuyo nombre proviene del popoloca y significa “agua dentro de la olla” o “dentro del cerro”), donde se encontraron dos esculturas de piedra con la forma de un cráneo, de 200 kilogramos de peso, y una tercera en forma de torso “vestido” con piel de una ofrenda, que, de acuerdo con los expertos, representa a Xipe Tótec.

“In situ, el fragmento del torso de un ser humano portando la piel desollada de una víctima sacrificada es tal vez la evidencia más convincente del vínculo entre esta práctica y la deidad relacionada a ella (Xipe Tótec) con un templo en particular, aún más que los dos cráneos esculpidos”, señala Susan Gillespie, arqueóloga de la Universidad de Florida, quien participó en el hallazgo.

Dios popoloca del desollamiento

Los popolocas, descendientes de los olmecas que habitaron la región de Tehuacán en el periodo posclásico y hasta unos años antes de la llegada de los españoles, rendían culto a Xipe Tótec para que sus tierras fueran fértiles y productivas, así como para vencer a sus enemigos en la guerra.

Para honrar a este dios, los popolocas realizaban la fiesta de Tlacaxipehualiztli (“ponerse la piel del desollado”, en náhuatl), la cual se desarrollaba, regularmente, en dos altares circulares, de acuerdo con expertos del INAH, en el primero se sacrificaba a prisioneros de guerra “mediante combates gladiatorios o flechamientos”, mientras que en el segundo eran desollados y los sacerdotes, como parte de la ceremonia, se cubrían con esa piel, la cual después era depositada en pequeñas excavaciones frente a los altares, por eso también es conocido como “el dios del desollamiento”.