PUEBLA
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Santiago de Querétaro

Aroma a libertad

Caminar por las calles de Santiago de Querétaro significa no sólo respirar la belleza de México sino también su historia, ya que fue en esta bella ciudad donde se gestó, hace ya más de doscientos años, el movimiento que le haría surgir como nación independiente.

Son muchos los rincones de la ciudad que recuerdan esta importante etapa de la historia de México, como el Jardín Guerrero, un plácido sitio desde donde se puede contemplar el Palacio Municipal de esta ciudad, capital del estado de Querétaro, y planear el recorrido, sobre todo porque cuenta con conexión inalámbrica y gratuita a Internet.

En el centro de este parque se encuentra una estatua en honor a Vicente Guerrero, uno de los héroes de la Independencia de México y segundo presidente federal del país, de abril a diciembre de 1829, de ahí el nombre del jardín que también es conocido como “de los Artistas”.

No es difícil adivinar el porqué del nombre anterior: aquí se reúnen los artistas queretanos y tienen también la oportunidad de exponer sus obras, teniendo como marco los árboles que adornan el parque, perfectamente podados, y su bella fuente, obra del arquitecto José Fernández Mendizábal.

A descubrir Querétaro

Después de planear el recorrido, decidimos caminar por el andador Francisco I. Madero que, después de unos cuantos metros, nos llevó al Templo de Santa Clara, del que, en su momento, fue parte el actual Jardín Guerrero y uno de los inmuebles religiosos más bellos de Querétaro.

En este espacio encontramos una verdadera maravilla: la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús que, sin exagerar, deja a uno con la boca abierta después de cruzar la puerta por la belleza de los retablos que cubren sus paredes, la mayoría del siglo XVIII y uno del siglo XIX.

Breve historia

El Templo de Santa Clara, que fue uno de los conventos más grandes e importantes de la Nueva España, fue construido por Diego de Tapia, hijo de uno de los fundadores de Querétaro: Fernando de Tapia, para que su hija María Luisa consagrara su vida a la orden de las monjas clarisas. Su fundación se protocolizó en 1606 y terminó de construirse el 12 de agosto de 1668. Llegó a albergar hasta 13 capillas en su interior.

En el mismo andador pero en la esquina con la calle Ignacio Allende, puedes apreciar la Fuente de Neptuno, una hermosa obra de Francisco Eduardo Tresguerras que data de 1797, engalanada por la figura del dios romano del agua y del mar, autoría de Juan Izguerra, quien la labró en cantera, siguiendo los cánones de la escultura clásica, pero…

La escultura que vemos en esta fuente no es la original, sino una copia en bronce realizada por el escultor Abraham González. La obra de Izguerra fue objeto de actos vandálicos en 1987 y, restaurada, se exhibe desde entonces en el edificio de la Delegación Centro de la Presidencia Municipal.

En el camino hacia el Jardín Zenea y también sobre el andador Francisco I. Madero se encuentra La Casa de la Marquesa, donde en septiembre de 1821 se hospedó Agustín de Iturbide, jefe del Ejército Trigarante, en su camino a la Ciudad de México, poco antes de la consumación de la Independencia.

La Casa de la Marquesa es llamada así porque la mandó construir don Francisco Antonio Alday, albacea de don Juan Antonio de Urrutia y Arana Pérez Esnauriz, marqués de la Villa del Villar del Águila fallecido en 1743, para que fuera residencia de la viuda de este último, doña Josefa Paula Guerrero y Dávila. La casona se terminó de construir en 1758 y en aquel entonces era la más hermosa de Querétaro.

Cuando Iturbide pasó por ahí, fue hospedado por la marquesa Mariana Mier y Ríos, quien pasó a ser propietaria de la residencia en 1809 tras el fallecimiento de doña Josefa Paula Guerrero y Dávila. Actualmente este majestuoso edificio de estilo barroco y reminiscencias del mudéjar, es un exclusivo hotel boutique de gran turismo.

¡A desayunar!

Si continúas caminando por el mismo corredor, llegarás al Jardín Zenea, uno de los tantos espacios verdes con los que cuenta el Centro Histórico de Querétaro, y más allá de éste, verás el Templo de San Francisco, sobre la calle Corregidora.

En esa misma calle, en sentido hacia el norte, encontrará a sólo una cuadra de distancia la Plaza de la Corregidora, erigida en honor a doña Josefa Ortiz de Domínguez e inaugurada el 13 de septiembre de 1910, por órdenes del presidente Porfirio Díaz, como parte de las celebraciones del Centenario del inicio de la Guerra de Independencia.

Destaca la estatua de la Corregidora, bajo de la cual la figura de una cerradura que simboliza la chapa por donde ella pasó a Ignacio Pérez el mensaje que iniciaría el movimiento que, a la postre, haría de México una nación independiente.

Te recomendamos, en este espacio que alguna vez fue el huerto del Templo de San Antonio, sentarte a desayunar en alguno de los restaurantes que la rodean, donde podrás disfrutar del clima de Querétaro, de su tranquilidad y de sus deliciosos platillos, como las Enchiladas Queretanas.

Escenario histórico

Después del desayuno, el Teatro de la República, en la confluencia de las calles Benito Juárez Sur y Ángela Peralta, es la mejor opción para continuar tu recorrido por las calles de Santiago de Querétaro, una visita obligada por su alto valor arquitectónico e histórico.

En este escenario se reunió la asamblea constituyente que daría forma a la Carta Magna de México, la Constitución Política que, desde 1917, rige y favorece la convivencia ciudadana en nuestro país; pero ese no fue el único episodio histórico que tuvo lugar en este bello teatro.

Para conocer todo lo que ha sucedido en este espacio, te recomendamos acudir a uno de los guías del lugar que, por una compensación simbólica, te contarán la historia y detalles poco conocidos de este inmueble que, en verdad, vale la pena visitar.

Cronología

Para el recuerdo

Después de la visita al Teatro Nacional, la opción es pasar a alguna de las tiendas cercanas donde venden productos de las rutas del vino y el queso —que uno puede realizar en diversos puntos del estado—, donde también se expenden otros productos, como licores de piñón y pistache, realmente deliciosos y a precios muy convenientes.

Y ya que hablamos de bebidas espirituosas, ¿qué tal un traguito para celebrar la visita a Querétaro o, simplemente, refrescarse? Nuestra recomendación, a sólo media cuadra del teatro, es definitivamente el bar Makonnen El Bosco.

Una estrecha entrada en el número 5 de la calle Ángela Peralta nos da acceso a este atractivo bar del que inmediatamente destaca su larga barra en la que caben, sin ningún problema, más de diez personas.

Además de las bebidas, que van desde una cerveza hasta coloridos cócteles como el Blue Lagoon, o las especialidades de la casa, ginebra y bourbon, puedes disfrutar de un exquisito panini o de su clásica pizza de metro.

Además, podría resultar el santo grial para los amantes de las antigüedades, porque aquí también pueden adquirir desde un mueble hasta pinturas de épocas pasadas.

Más historia

Si ya has recargado la pila, dirígete nuevamente a la Plaza de la Corregidora y continúa hasta el andador 5 de Mayo, en el que lo primero que encontrarás será el Monumento a los Concheros, una fuente sencilla pero coronada con una espectacular estatua de un ejecutante de esa danza, hoy representativa del folclor nacional, que mezcla elementos prehispánicos y del cristianismo.

Si mantienes tu camino sobre el corredor, encontrarás el Museo de los Conspiradores, un espectacular espacio que tiene su sede en una casona del siglo XIX, donde a través de pinturas murales podrás conocer un poco más acerca de los eventos previos al inicio del movimiento de Independencia de México.

También, por supuesto, podrás ver en el museo una interesante colección de documentos y otros artículos, como banderas de la época, que te acercarán un poco más al origen de nuestro país como nación independiente. Esta interesante muestra se complementa con una sala de exposiciones temporales que siempre tiene algo interesante que ofrecer.

Más adelante, casi llegando a la calle Luis Pasteur, encontrarás La Casa de la Corregidora, una casona del siglo XVIII, de estilo palaciego, en la que, como su nombre lo indica, habitó doña Josefa Ortiz de Domínguez. En este se llevaron a cabo las reuniones en las que comenzó a germinar el ideal independentista; estos encuentros fueron disimulados como tertulias literarias.

Si visitas Querétaro en el mes de septiembre, tendrás la oportunidad de asistir a la obra de teatro “Los Insurgentes”, que se realiza cada año en el interior de la Casa de la Corregidora, y tener una experiencia vivencial acerca de esta importante época de la historia de México, así como apreciar los murales y la belleza arquitectónica de la casona.

Antes de continuar, puedes tomarte un breve descanso en la Plaza de Armas, justo enfrente de la Casa de la Corregidora y considerada el corazón del centro histórico de esta bella ciudad, o bien, disfrutar de un buen café o incluso comer en alguno de los establecimientos que la rodean. Al igual que el Jardín Guerrero, se distingue por los árboles que le rodean y por su fuente.

Leyenda y orígenes

A sólo dos cuadras y media de ahí, en la calle Independencia, puedes visitar La Casa de la Zacatecana, un inmueble del siglo XVII que es actualmente un museo en el que puedes apreciar diferentes piezas de arte decorativo que datan desde la época virreinal al siglo XX, entre porcelana, relojes, esculturas y pinturas sacras y muebles.

Además de los artículos anteriores, verdaderos tesoros por su valor histórico, la Cas de la Zacatecana encierra una historia de amoríos, traición y muerte protagonizada por un matrimonio que vivió ahí a principios del siglo XIX, pero de ella te hablaremos en otra edición de México Ruta Mágica, sólo te diremos que en más de una ocasión se nos erizó la piel durante el recorrido.

Puedes cerrar tu paseo por Santiago de Querétaro con una visita al Templo y Ex Convento de la Santa Cruz, sede, en el siglo XVII, del Colegio Apostólico de Propaganda Fide, la primera institución formadora de evangelizadores de America. Se encuentra ubicado en calle Independencia y Manuel Acuña.

El nombre de este inmueble religioso proviene de una cruz de piedra que se encuentra en su interior y que es réplica de la que, se dice, los indígenas vieron en el cielo al ser derrotados por los españoles. Además, en una huerta que es parte del Ex Convento, crece un árbol que da espinas en forma de cruz.

Frente al Ex Convento de la Santa Cruz se encuentra la Plaza de los Fundadores, el lugar donde “nació” Querétaro el 25 de julio de 1531. Este espacio fue inaugurado en 1981 para conmemorar el 450 aniversario de la fundación de Santiago de Querétaro y en honor a sus impulsores: don Fernando de Tapía, don Nicolás de San Luis Montañez, fray Jacobo Daciano y don Juan Sánchez de Alaníz, cuyas estatuas engalanan la plaza.

Más adelante del Ex Convento, cuando la calle Independencia cambia su nombre a Ejército Republicano, encontrarás el Mirador de los Arcos, desde donde puedes contemplar, precisamente, los arcos que conforman el antiguo acueducto de la ciudad, símbolo de la capital queretana, y guardar esta postal en el corazón, como recuerdo del lugar donde nació la historia de México como país independiente.

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