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Pirámide del Sol

Homenaje a un dios

Por: Raúl R. de la Rosa

Los dioses estaban preocupados debido a que el mundo se encontraba en tinieblas, no había, en ese momento, ni luz ni calor para los hombres, por lo que se reunieron para determinar qué podían hacer y decidieron crear al sol.

Este concejo de dioses tuvo lugar en lo que actualmente se conoce como Teotihuacan -en el Estado de México-, que en náhuatl significa, justamente, “lugar donde se reúnen los dioses”, y es una de las zonas arqueológicas más importantes de México.

Destaca de ella el trazo en cuatro cuadrantes, donde se ubicaban los barrios principales, el cual sirvió de inspiración a los nahuas para edificar la Gran Tenochtitlán en un islote del Lago de Texcoco; también copiaron los templos con talud y tablero.

Vanidoso y lujosamente ataviado, el Señor de los Caracoles se postuló ante los demás dioses para convertirse en el sol que daría luz, calor y vida a los hombres, sin imaginar que el Señor de las Heridas, un dios menor y vestido con harapos, manifestaría la misma intención.

La Pirámide del Sol es el edificio más imponente de Teotihuacan, su construcción se ubica entre los años 1 y 150 de nuestra era, época en la que la ciudad comenzó a posicionarse como una de las ciudades más importantes de Mesoamérica. Un santuario remataba la estructura piramidal.

Habiendo dos candidatos a convertirse en el astro rey, los dioses acordaron realizar una serie de pruebas para que el Señor de los Caracoles y el Señor de las Heridas compitieran entre sí, después de las cuales, arduas y reñidas, no se veía un claro vencedor.

La gran pirámide de Teotihuacan fue la tercera más grande de las civilizaciones prehspánicas, superada solamente por la de Cholula, en el estado de Puebla, y la de Tikal, en Petén, Guatemala, pero sin contar el santuario en su cima, que desapareció cuando la ciudad fue abandonada, hacia el año 650 de nuestra era.

Llegó el momento de la prueba decisiva y los dioses se sentaron alrededor de una hoguera a la cual debía arrojarse el dios que deseaba convertirse el sol, empujado por su ego, el Señor de los Caracoles avanzó primero, pero en el borde del sitio donde se elevaban las llamas, temeroso, retrocedió. “Las llamas todavía están muy bajas”, dijo, ante la suspicacia de los demás dioses.

A diferencia de otras pirámides, construidas en diferentes etapas y que son producto de superposición de diferentes plataformas (como la Gran Pirámide de Cholula, la más grande del mundo en su base), la del Sol fue edificada en una sola etapa y esa es una de sus principales características.

El Señor de los Caracoles avanzó una vez más, pero ya no pudo ocultar su miedo y, avergonzado, se retiró de la hoguera ante la desaprobación de los dioses. Tocó el turno al Señor de las Heridas y, decidido, entró con calma y gallardía a la hoguera, cuyas llamas se volvieron más altas y brillantes.

La Pirámide del Sol se encuentra en el centro de la Calzada de los Muertos, entre la Pirámide de la Luna (por supuesto, más pequeña), ubicada al norte, y La Ciudadela, en el sur de la también conocida como “Ciudad de los Dioses”.

Al ver el beneplácito de los dioses por el valor del Señor de las Heridas, de manera impulsiva el Señor de los Caracoles corrió hacia la hoguera y finalmente se lanzó a las llamas. Después de eso, en el cielo aparecieron dos discos luminosos, uno enorme que proporcionaba luz y calor, y otro más pequeño, blanquecino y que brillaba menos.

Eran el Quinto Sol en el que se había convertido el Señor de las Heridas y la luna, el Señor de los Caracoles que -explicó uno de los dioses- por haber tenido miedo, sólo reflejaba la luz del dios valiente. Como no podía haber dos discos luminosos juntos, los dioses decidieron dar a cada uno su propio tiempo; desde entonces, los dos cuerpos celestes reinan en las alturas, uno en el día y el otro en la noche.

Pirámide del Sol

Dato:

Para ascender a la cima de la estructura hay que subir 260 escalones, 52 por cada sol o era.