El papel amate
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El papel amate

Legado ancestral de la Sierra Norte

Herencia prehispánica, el papel amate es tan antiguo como los cimientos arquitectónicos de las grandes pirámides de nuestro país. Por si fuera poco, su fabricación es el corazón de la economía de una región mágica de Puebla: Pahuatlán.

Su manufactura mantiene un estricto rigor en el que el tiempo parece no haber avanzado, pues mantiene su estatus artesanal. Su milenaria hechura no ha sido alterada y pasa de generación en generación entre los habitantes de la comunidad de San Pablito, pueblo enclavado en la Sierra Norte del estado.

Este papel, característico por su textura similar a la de una fina tela y con colores que pueden ir de los más sobrios hasta los más vibrantes, se elabora a partir de varias cortezas de árboles que son hervidas con cal.

De ahí, el proceso no es menos laborioso, por el contrario, requiere de horas de elaboración para los artesanos que juegan con los tamaños y tonalidades que en el producto final derivan en piezas desde las “comunes” hasta las consideradas como únicas y que pueden catapultar su valor hasta los miles de pesos.

Foto: PueblaTravel

Denominación de origen

Si bien el papel amate fue elaborado en diversos puntos del centro y sureste del país, el sitio que es reconocido como cuna de esta artesanía precisamente es Pahuatlán, por lo que este lugar cuenta con la denominación de origen específicamente el poblado de San Pablito.

La economía y la vida diaria de esta comunidad, se conectan de la mano con el papel amate donde el oficio es heredado en cada familia como recelo y orgullo, pues desde tiempos inmemorables esta artesanía es elaborada.

Actualidad

Hoy en día, el papel amate se emplea como elemento decorativo o para revestir objetos, lo mismo lámparas que recipientes, permitiendo que su uso evolucione pero su proceso se mantiene intacto.

Precisamente, el respeto a su elaboración y la conservación del ritual que se requiere para hacerlo, se mantiene de la mano con su historia pues en la época prehispánica se atribuían poderes a quien lo usaba.

Así, esta artesanía ocupa un lugar prodigioso junto con la talavera y el ónix, contribuyendo a la riqueza cultural de Puebla.