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Atotonilco

Baúl de historia

Hay espacios recónditos en México que guardan una gran carga cultural e histórica, Atotonilco es uno de ellos; adéntrate en su fascinante pasado y maravíllate con la Sixtina mexicana.

Dentro del estado de Guanajuato, entre San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo, ciudades que tuvieron un importante papel en la Independencia de México, se encuentra la comunidad rural de Atotonilco, cuyo nombre, de origen náhuatl, significa “lugar de agua caliente”. Junto con San Miguel de Allende, en 2008, esta pequeña localidad fue inscrita por la UNESCO en su lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad, con el título de “Villa Protectora de San Miguel El Grande y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco”. Esto debido a su importancia cultural y aporte arquitectónico al barroco mexicano.

Con inicio de construcción en el año 1740 y conclusión de la misma en 1748, por iniciativa del sacerdote Luis Felipe Neri de Alfaro, el Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, nombrado en 2017 una de las “50 Maravillas de Guanajuato”, es el mayor tesoro de esta localidad. Este majestuoso inmueble religioso del siglo XVIII se encuentra ubicado en el corazón de la localidad y ha sido objeto de una afanosa labor de rescate durante los últimos diez años.

Este Santuario está conformado por la nave principal, la sacristía y más de seis capillas anexas, además de varios camarines; espacios ilustrados con murales y pinturas de caballete, altares estofados y esculturas.

La frase “no juzgues a un libro por su portada” se hace presente en este lugar. No te dejes engañar por su aparente sencillez exterior, pues dentro resguarda tesoros artísticos maravillosos. Es tal la belleza interior que cada año miles de fieles, religiosos y amantes del arte que desean admirar de cerca las hermosas obras pictóricas que decoran todo el lugar, visitan este templo barroco, conocido oficialmente como Santuario de Dios y de la Patria.

Las decoraciones pictóricas del Santuario se encuentran hasta en el más escondido de sus rincones, no hay espacio libre alguno y es por ello que hay quienes lo han denominado como “la Capilla Sixtina mexicana”. Algunas de las obras que podrás apreciar son de artistas como Miguel Antonio Martínez de Pocasangre, José María Barajas y Juan Rodríguez Juárez. La mayoría, si no es que la totalidad de las imágenes, se centra en retratar escenas de la vida de Cristo y el eterno enfrentamiento entre el bien y el mal.

Un papel importante dentro de nuestra historia

La proximidad que posee Atotonilco con los municipios que le rodean le permitió tener un papel protagónico dentro de la historia de México. Transportémonos dos siglos atrás. La población mexicana, cansada de la tiranía de España quería y anhelaba la libertad. Se cuenta que el cura Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, más conocido como Miguel Hidalgo, el Padre de la Patria, teniendo en cuenta la devoción que existía desde aquellos tiempos hacia ella, tomó de esta parroquia la conocida pintura “Patrona de México”, la imagen de la Virgen de Guadalupe, a la cual le quitaron el marco y la enarbolaron en los comienzos de la Guerra de Independencia como símbolo de su movimiento y fue un elemento que le ayudó para convencer a gran número de campesinos e indígenas para que se unieran a él y su levantamiento en 1810.

Un dato histórico interesante es que se escogió esta imagen como estandarte por cuestiones tácticas, ya que la primera impresión que se llevaban los españoles al verlos era que se trataba de una procesión religiosa y no le daban importancia alguna, por lo cual tenían el factor sorpresa de su lado.

Dato histórico
En este lugar es donde el cura pronuncio sus inmortales palabras: “¡Viva la independencia! ¡Viva la América! ¡Muera el mal gobierno! ¡Viva Fernando VII!

Comida, artesanías y recuerditos

La tranquilidad que se respira en Atotonilco es casi absoluta, sin embargo, las callejuelas cercanas al Santuario son corredores repletos de objetos llenos de vida y color que atrapan las miradas de los visitantes. Allí encontrarás puestos con exquisitos manjares tradicionales como los famosos huaraches, derivado del tlacoyo que usualmente se cubre con diferentes carnes y guisados, gorditas rellenas de chicharrón y quesadillas, hasta ricas y refrescantes paletas heladas.

Entre los recuerditos que los lugareños ofrecen verás ropa, llaveros, espejos artesanales, rosarios de diferentes colores, collares de muchos estilos y materiales, pulseras, monederos, carteras hechas a mano, bolsas, aretes, juguetes, collares, entre otros muchos objetos. Una de las cosas que captó la atención del equipo de México Ruta Mágica fueron las figuras de madera, principalmente de temática religiosa, talladas a mano. El cuidado y detalle que poseen realmente vale el costo de cada una de ellas. Cualquiera que sea el recuerdo que elijas te satisfará y, realmente, te hará llevar a Atotonilco en la memoria.