PUEBLA

Dioses ocultos - Sismos revelan templo dedicado a Tláloc dentro de una pirámide

Lugar: Zona Arqueológica de Teopanzolco, en Cuernavaca, Morelos

Por: Giovanna Díaz Camacho

Las entrañas de la tierra se han abierto para que uno de los secretos y antigüedades más importantes sobre México sea contemplado. Un templo en honor a Tláloc, dios azteca de la lluvia y el agua de vida, ha sido descubierto por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes encontraron una subestructura ubicada en el interior de la pirámide de la Zona Arqueológica de Teopanzolco, en Cuernavaca, Morelos.

No hay nada más patente que lo secreto, ni nada más tangible que lo recóndito; por eso, el noble debe ser cauteloso con respecto a lo que él sólo es para sí." – Confucio

Este asombroso descubrimiento fue posible como consecuencia de la serie de temblores del pasado mes de septiembre de 2017. Después de los movimientos telúricos, los mexicanos se han esmerado en restaurar las edificaciones que sufrieron daños. “A pesar de lo que significó el sismo, hay que agradecer que por este fenómeno natural apareció esta importante estructura que cambia la datación del sitio arqueológico“, comentó Isabel Campos Goenaga, directora del Centro INAH Morelos.

Quienes estuvieron a cargo de la restauración de Teopanzolco fueron Bárbara Konieczna, del Centro INAH Morelos, y su colega Georgia Yris Bravo López. “No había noticias, hasta ahora, de la existencia de una subestructura al interior de la estructura piramidal. Lo que encontramos podría corresponder al templo más antiguo de Teopanzolco, pero faltan más estudios para ver si está asociado a una fase temprana del periodo Posclásico Medio (1150-1200 d. C.), lo que lo haría contemporáneo con la primera etapa constructiva de la pirámide de Tenayuca, en el Estado de México, que es la primera con escalinata doble de acceso a la parte superior donde se ubican los dos templos”, comentó Bárbara Konieczna.

Vemos así que, aun cuando la fuerza de la Naturaleza puede ser destructiva, todos los sucesos tienen su lado positivo.

 Foto: Melitón Tapia, INAH