PUEBLA
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¿Qué esconde la Catedral de Puebla?

Sus secretos mejor guardados

 

Por: Nayeli Aparicio

De entre todos los lugares bellos y emblemáticos que uno puede visitar en Puebla, la Catedral se lleva, sin duda alguna, el título de imperdible. Aun cuando ya hayas estado ahí una o cientos de veces, y sin importar si eres creyente o no, si pones atención, siempre te regalará la oportunidad de encontrar algo “nuevo” que admirar. Incluso puedes apreciar algo diferente dependiendo del horario en que vayas: de día puedes detenerte a observar cómo la luz del sol entra e ilumina estratégicamente los espacios para producir ese halo divino que buscaba estremecer y despertar la fe; de noche, encendida, la Catedral te regala una hermosa estampa de sus altas torres y fachada principal, en donde además, los fines de semana se proyecta un espectáculo de videomapping.

Testigo callado e imponente de las transformaciones que a lo largo de más de 400 años le han dado a Puebla su rostro actual —el de una ciudad orgullosa de su pasado y moderna a la vez—, la Catedral es símbolo de Puebla y enmarca con orgullo su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, además de abonar enormemente a la famosa leyenda que dice que fue construida por ángeles.

 

Cuentan que después de varios intentos fallidos, nadie podía explicarse cómo había llegado la mayor de sus campanas, la Campana María (originalmente Santa María de la Concepción), a la cima de una de las torres, pues con sus ocho toneladas de peso parecía imposible de mover. De aquel milagro, se le ha adjudicado la autoría a Juan Bautista Santiago, un indígena proveniente de Cholula; aunque, francamente, no es difícil imaginar que más bien fuera quien encabezara los esfuerzos de un numeroso grupo.

Artículos y libros enteros se han dedicado a describir con gran detalle la historia, el estilo arquitectónico y el arte de la Catedral de Puebla, cuyo proyecto inició luego de que los españoles que habían llegado a fundar la ciudad, inconformes con su iglesia, solicitaron que fuera ampliada porque no consideraban que cumpliera con sus expectativas —después de todo, se trataba de la primera colonia completamente española en la Nueva España— e insistieron hasta tener una anuencia con el rey, quien finalmente dio su aprobación no sólo para ampliarla, sino para levantar un templo como no se había hecho otro en América. Por ello se encargó el trabajo a uno de los arquitectos españoles más renombrados de la época, Francisco Becerra.

 

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Por diversos motivos (que si la falta de recursos, que si los vaivenes políticos, etc.) la construcción tomó tanto tiempo que, lógicamente, el diseño original se modificó. Además, en 1855, por recomendación de Manuel Tolsá, el obispo de Puebla le encomendó al arquitecto José Manzo la tarea de realizar un “arreglo artístico” a la Catedral, y éste terminó sustituyendo casi todos los retablos barrocos originales por otros neoclásicos.

Si bien en aquel momento el trabajo de Manzo pudo haber sido visto como una remodelación vanguardista, hoy es considerada por muchos como una lamentable destrucción del patrimonio colonial en México, y a ello se debe el hecho de que la fachada, elaborada en cantera gris, y con elementos herrerianos y barrocos propios del siglo XVII, contraste tanto con el aspecto predominantemente neoclásico, propio del siglo XIX, que hay en el interior.

 

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De cualquier modo, lo que es un hecho es que un paseo por la Catedral puede contarse como una visita a un museo, pues aquí se albergan verdaderos tesoros que nos hablan de cómo se vivía, se pensaba, se movía (literalmente y en términos económicos) y se entendía el mundo a través de la fe siglos atrás. Algunos de estos tesoros, están, por supuesto, a la vista de todos: basta observar el Altar de los Reyes, que tiene el único retablo barroco que, aunque sufrió modificaciones, sobrevivió a la remodelación de Manzo, en donde imágenes de reyes y reinas nombrados santos por la Iglesia católica están colocados en una serie de nichos decorados con columnas salomónicas, y admirar su hermosa cúpula, poseedora de una de las poquísimas pinturas al temple que se conservan en México, obra del pintor Cristóbal de Villalpando.

Pero hay otros tesoros que permanecen ocultos. Que se han guardado celosamente y que muy pocos han tenido la suerte de descubrir: se encuentran en la Capilla del Espíritu Santo, conocida como el “Ochavo” debido a su forma octagonal tanto en muros como en la cúpula.

 

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El Ochavo, que actualmente puede ser alquilado para ceremonias privadas, se concibió desde un principio como una sala, a manera de capilla, que albergaría los objetos de culto y de ornato considerados de alto valor, como báculos, custodias y joyas decorativas para las imágenes de santos, y sacerdotes. En su interior se encuentran tres retablos cubiertos en madera y en oro, que exhiben pequeños espejos, una bella colección pictórica —dedicada en su mayoría a exaltar los pasajes más importantes de la Virgen María— y un Cristo tallado en marfil de origen chino y que se cree que pudo haber llegado a Puebla gracias a la Nao de Filipinas. También se resguardan aquí cuatro hermosas obras plumarias del siglo XVII, que llaman particularmente la atención por el delicado trabajo realizado con pluma de colibrí.

Como era de esperarse, el acceso al Ochavo se mantuvo cerrado al público por mucho tiempo; sólo durante un breve periodo en el año 2013, el Gobierno municipal de Puebla permitió el acceso de manera restringida mediante visitas guiadas como parte de la promoción de la ciudad en el marco del Festival Internacional de Puebla. Actualmente, por desgracia, estos recorridos no se llevan más a cabo. Realmente sería maravilloso que más personas tuvieran la oportunidad de volver a disfrutar de ellos, ya que como bien dice la frase “no se puede cuidar lo que no se ama, y no se puede amar lo que no se conoce”.

 

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BREVE CRONOLOGÍA DE LA CATEDRAL

  • 1575 Inicia la construcción de la Catedral de Puebla
  • 1624 Se suspenden las obras
  • 1640 Se reinician los trabajos gracias al impulso del obispo Juan de Palafox y Mendoza
  • 1649 Es consagrada por Palafox aun sin fachadas ni torres
  • 1664 Se concluyen fachadas y puerta principal, conocida como Puerta del Perdón. En este mismo año se aprueba la construcción del Ochavo
  • 1855 José Manzo, comisionado por el gobierno para estudiar arte en Europa bajo la consigna de impulsar el desarrollo de las artes en México, inicia trabajos de remodelación en la Catedral de Puebla, sustituyendo retablos barrocos por el estilo neoclásico imperante en la época

VIDEOMAPPING EN LA CATEDRAL

Esta proyección revela la historia y los detalles de la Catedral y la historia de Puebla
Días: Viernes y sábados de todo el año (hasta el 31 de diciembre de 2018)
Horarios: 8:20pm y 9:15pm