Ventanilla, amor a la naturaleza - Ruta al Descubierto
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Ventanilla, amor a la naturaleza

Este centro ecoturístico nos ofrece increíbles paisajes y, más importante aún, la oportunidad de reflexionar acerca de la importancia de respetar y cuidar a la naturaleza

15 Jul 19

El frío del sorbete de maracuyá al contacto con los labios es insuficiente para mitigar los efectos del calor, aunque delicioso, su efecto refrescante dura apenas unos segundos, poco menos de lo que tardamos en terminar una botella de agua de medio litro.

Nos encontramos en el Centro Ecoturístico La Ventanilla, en el estado de Oaxaca, donde el termómetro indica que la temperatura es de 39° C. Aquí conoceremos uno de los ejemplos más claros de que la conservación de nuestro planeta es labor de todos.

Aunque la playa está a sólo unos metros de distancia y se antoja como remedio contra el inmenso calor, el principal atractivo es el manglar en el que cohabita un gran número de animales entre reptiles, aves, insectos y peces; por otro lado, por encontrarse en mar abierto y lo picado de las olas, esta playa no es apta para el baño.

Del desastre al rescate

En 1997 y 1998, el paso de los huracanes Paulina y Rick, respectivamente, arrasó con la vegetación del manglar y, prácticamente, destruyó la laguna. En aquel entonces, los vecinos de la zona se dieron a la tarea de reforestar el manglar y devolver su hogar a las especies que ahí habitaban, aunque la tarea no fue nada fácil. Una situación similar se vivió en 2012 con el huracán Carlota.

Para poder recuperar el manglar, los habitantes de Ventanilla debieron cumplir las disposiciones y lineamientos oficiales que, en más de una ocasión, echaron por tierra sus planes, pero no se amilanaron y con la asesoría y apoyo de expertos, finalmente lograron el cometido de recuperar su paraíso.

Antes de comenzar la “expedición”, nuestro guía nos conduce al sitio donde se cultivan las plantas y mangles que, cuando llegue el momento idóneo, formarán parte del paisaje de la laguna y serán hogar de las muchas variedades de aves que llegan a anidar a este bello rincón del estado de Oaxaca.

El manglar

Nuestro guía nos conduce a un pequeño remanso cerca del mar que sirve de embarcadero natural. No sin un poco de dificultad, abordamos una lancha en la que recorreremos el manglar a través de sus canales para descubrir la rica biodiversidad de este ecosistema.

El agua pasa del azul a un tono oscuro casi negro y las ondas alrededor de nuestra embarcación dan la impresión de ser un caleidoscopio natural en el que se funden las formas de las nubes y el azul del cielo, para separarse nuevamente mientras nos acercamos a los árboles y mangles donde las aves eligen el lugar en el que nacerán sus crías.

En la laguna habitan dos tipos de mangle, el blanco y el rojo, es fácil identificar las zonas donde se encuentra este último ya que los taninos de su corteza confieren al agua un tono rojizo. Conforme avanzamos en nuestra travesía, encontramos a algunos otros residentes de la laguna, como las iguanas, que se asoman entre las ramas cuando nuestro guía les ofrece unas suculentas hojas.

Los más temidos

Dejamos atrás los canales de mangle rojo para regresar a las “aguas abiertas” del manglar y dirigirnos hacia el sitio en el que generalmente se encuentran más cocodrilos, algunos de los cuales, asegura nuestro guía, llegan a medir hasta cuatro metros.

Navegamos atentos y de manera sigilosa en espera de ver algún cocodrilo; con el remo, el guía da golpecitos en la superficie del agua para ver si uno de estos animales, los más temidos del manglar, se encuentra cerca, pero no tenemos suerte y seguimos nuestro camino.

Cuando pensamos que regresaremos a tierra sin ver a un cocodrilo, nuestro guía comienza a hacer un sonido particular, un chasquido, y nos explica que así es como llaman a estos reptiles para ofrecerles comida y, en efecto, a lo lejos uno asoma parte de su cabeza en dirección a la lancha, aunque no se acerca.

La “ventanilla”

Regresamos a tierra y volvemos a ver una formación rocosa que se adentra en el mar, en el extremo más lejano a la playa se ve partida, como si las olas hubieran arrancado ese fragmento o como si alguien la hubiera tallado.

Es ese espacio vacío de la roca en el mar, esa “ventanilla”, lo que da nombre a la comunidad y si bien se privilegia la versión de que es producto de la erosión, hay quienes piensan que fue “fabricada” por alguna antigua civilización, ya que durante el equinoccio de invierno de cada año, al amanecer, el sol pasa exactamente por la parte que le falta a esa roca.

Y aunque no haya sustento de esta última versión ni vestigios arqueológicos cercanos, lo cierto es que vale la pena visitar Ventanilla, disfrutar de la naturaleza y hacer conciencia de que, si nos lo proponemos, cada uno de nosotros puede hacer la diferencia para conservar nuestro entorno.

Tips del Viajero

Cooperativa comunitaria
Ubicación:
Santa María Tonameca, Oaxaca
Población: 150 personas, aproximadamente (42 familias)
Un 90% de las personas que habitan en Ventanilla participa en las actividades económicas relacionadas con el centro ecoturístico.

Servicios:

  • Recorridos en lancha por la laguna
  • Liberación de tortugas marinas
  • Monitoreo nocturno de tortugas marinas
  • Visitas al cocodrilario y la reserva de venados
  • Restaurantes
  • Áreas para acampar
  • Renta de tiendas de campaña
  • Hospedaje en cabañas

Contacto
Soc. Coop. Lagarto Real
WA:
+521 958 142 5921 / +521 958 130 6895
FB: lagartoreal.ventanilla
e-mail: lagarto_real@hotmail.com
Web: www.lagartoreal.mx

Recomendaciones

  • Ropa ligera
  • Pantalones
  • Sandalias cerradas o zapatos cómodos
  • Bloqueador solar o bronceador biodegradables
  • Agua para hidratarse
  • No dejar basura