Tlacotalpan, estampa de una narración literaria - Ruta al Descubierto
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Tlacotalpan, estampa de una narración literaria

En sus calles el viento susurra las grandes composiciones de Agustín Lara, y sus fachadas de vivos colores engalanan su título de Patrimonio de la Humanidad.

06 Jun 19

Semejante a un escenario imaginado en la vertiente del realismo mágico, Tlacotalpan, en el estado de Veracruz, se integra por coloridos edificios y casas que tienen impregnado el aire del Macondo de García Márquez. El río Papaloapan se impone en uno de sus extremos como ese oasis de calma que proporciona los más bellos atardeceres.

Hacia el centro de este encantador pueblo, sitios arquitectónicos de valor histórico o religioso y espacios naturales que se conservan íntegramente, dan la oportunidad perfecta al visitante de vivir una experiencia inolvidable.

Este lugar, entre las joyas de su corona, mantiene vivo el espíritu del gran compositor Agustín Lara, gigante de la canción de lírica apasionada. Un museo dedicado a su memoria, manejado por su familia, y el recordatorio constante de su paso por este lugar imprimen un sello melancólico a este Pueblo Mágico que parece haber sido encapsulado en una época previa a nuestra existencia.

Tlacotalpan se ubica al sur de la geografía veracruzana y su localización privilegiada le ha dado vocación pesquera y turística, incluso su centro histórico recibió la denominación por parte de la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad, título que conserva desde hace 31 años.

De sus iglesias

En Tlacotalpan, una de las iglesias más representativas e históricas es la Parroquia de San Cristóbal. De estilo neoclásico, encaja a la perfección con la estética de esta población y está dedicada al patrono homónimo de la comunidad.

Su construcción fue una muestra de voluntades, pues más de cuatro décadas se requirieron para que este lugar pudiera contar con su anhelado templo. Para mediados del siglo XIX, el lugar quedó listo para recibir a los feligreses. Hoy continúa siendo un lugar de culto, pero también es un sitio obligado para el visitante que se deja envolver por la belleza de sus columnas o la majestuosidad de uno de sus retablos, el de la Virgen de Guadalupe, que reposa en el interior del templo.

Paralelamente, la iglesia de la Virgen de la Candelaria se erige como otra de las más bellas de este municipio. Es más, de este lugar se desprende la festividad más importante de la comunidad, pues son de relevancia nacional las celebraciones que se hacen a esta advocación de María entre el 31 de enero y el 9 de febrero.

Esos festejos visten al pueblo entero de color rojo y enfundados en ese tono, los habitantes de Tlacotalpan salen a las calles a ver el paso de la imagen. La iglesia fue construida y terminada a finales del siglo XVIII. Está en juego con la parroquia de San Cristóbal, pues su estilo también corresponde al neoclásico.

De sus atractivos

Si el río, la arquitectura, los templos y sus colores no fueran razones suficientes para enamorarse de Tlacotalpan, ahí también se puede encontrar el Mini Zoológico, famoso en la región y en el estado jarocho por la belleza de las especies que lo habitan.

Se trata de un espacio de conservación animal de corte privado, su historia data de mediados del siglo pasado, pues el impulsor de este espacio fue Don Pío Barrán. Este nombre corresponde a uno de los personajes más coloridos y reconocidos de este municipio.

Sólo por debajo de Agustín Lara y su legado, se encuentra Don Pío Barrán, de quien se cuenta que era un apasionado de los cocodrilos, su acercamiento con esta especie le hizo tener varios ejemplares que se convirtieron en los fundadores del Mini Zoológico. Actualmente, aves y reptiles son parte de este sitio que funciona como santuario de animales lastimados o heridos que tienen a donde ir. 

De Tlacotalpan hay puntos estratégicos e imperdibles como la Plazuela Doña Martha, los parques Nicolás Bravo e Hidalgo, el Teatro Nezahualcóyotl, el Museo de Agustín Lara y el Salvador Ferrando, así como su Palacio Municipal, todos ellos pueden ser conocidos abordando el turibús del pueblo, “El Torito”.

Ideado al modelo de los autobuses turísticos de las grandes urbes, “El Torito” ofrece un recorrido ameno por las bellas calles del centro de Tlacotalpan en el que se incluye un recorrido por la plazuela de Los Jarochos.