Huey Atlixcáyotl, la tradición pervive - Ruta al Descubierto
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Huey Atlixcáyotl, la tradición pervive

Como cada año, cientos de danzantes y músicos se reunieron en Atlixco para mantener vivas las tradiciones de las 11 regiones etnográficas de Puebla

07 Oct 19

De alegría, colores y danzas, se vistió el Pueblo Mágico de Atlixco, en el estado de Puebla, para celebrar la edición 54 de la tradicional “fiesta grande”: el Huey Atlixcáyotl, en el que participan cientos de danzantes y músicos.

Este evento se celebra durante el último domingo de septiembre de cada año en el cerro de San Miguel, en el marco de las festividades en honor a San Miguel Arcángel, al que se le considera santo patrono de Atlixco.

La primera vez que se realizó el Huey Atlixcáyotl fue en 1965 y nació como una festividad en honor al dios Quetzalcóatl. Por su crecimiento e importancia, en 1996 fue declarado Patrimonio Cultural del Estado de Puebla por parte del Gobierno de la entidad.

En la actualidad se trata de un encuentro de culturas, una fiesta multicolor con danzas, rituales, música y la gastronomía típica de la región. En esta edición participó un total de 14 municipios, con 15 danzas de las 11 regiones etnográficas de Puebla.

Así se vivió “La Fiesta Grande”

Familias completas, visitantes de todas las edades y de distintos lugares de México, se fueron reuniendo alrededor de la Plazuela de la Danza en el Cerro de San Miguel, Atlixco recibía a los visitantes con gran alegría y mucho entusiasmo para ser parte de la que también es la fiesta cultural más importante de Puebla.

Llegado el momento, los más de 600 danzantes y músicos tradicionales de distintas culturas, fueron subiendo hasta el punto de encuentro. La plazuela adornada con flores amarillas y completamente llena de personas ávidas de disfrutar de las tradiciones de Puebla, ya los esperaba para dar inicio a la gran fiesta.

Como ya es tradición, el gobernador del estado y el presidente municipal de Atlixco, hoy Miguel Barbosa Huerta y Guillermo Velázquez, respectivamente, encabezaron la fiesta y la coronación de la Xochicíhuatl (mujer flor, en náhuatl); mientras que representantes de los grupos indígenas hicieron entrega del Bastón de Mando al gobernador de Puebla.

Los encargados de iniciar oficialmente los bailes tradicionales fueron los anfitriones del lugar, con la Danza del Calabaceado, de Atlixco, en la que participaron mujeres y hombres de todas las edades con trajes típicos de chinas y charros atlixquenses; por supuesto, no faltaron las canastas de frutas y flores, que son parte importante de este baile.

Coloridas vestimentas

Las chinas atlixquenses usan una falda larga, el color es brillante y el final es tableado, complementan el atuendo una blusa blanca de manga corta bordada y una delicada mascada que adorna sus hombros, al mismo tiempo que cae por la espalda.

Los charros de a pie resaltan por su tradicional traje, el cual se compone de pantalones de distintos colores, pero siempre rayados, camisola blanca y por encima, la vestimenta es complementada por una camisa amarrada, paliacate al cuello y sombrero de palma.

En la danza inicial también se hicieron notar las mojigangas, títeres gigantes ealborados con papel maché o cartón, que son parte importante de las tradiciones del municipio y de sus celebraciones más relevantes.

Municipios de tradición e historia

A pesar de que en esta ocasión la lluvia estuvo presente, en ningún momento se perdió la alegría de los visitantes y de los danzantes, quienes llegaron desde sus municipios a hacer gala de las tradiciones y cultura de los grupos étnicos a los que pertenecen.

Otra de las participaciones más atractivas fue la del Valle de Tehuacán con Los Huehuentones, músicos y danzantes mazatecos que hicieron una representación teatral de las ofrendas que, según la tradición, se realizan a las almas de las personas que han fallecido.

Municipios con gran tradición e historia se reunieron en esta gran fiesta que duró más de dos horas: Huauchinango, Tehuacán, Hueyapan, Tlacotepec, Nealtican, Huaquechula, Zacapoaxtla, Chalchicomula y Acatlán de Osorio, entre otros, y hasta Oaxaca, que fue el estado invitado en esta ocasión y cuya delegación interpretó con gallardía La Danza de la Pluma, el número con el que se cierra la tradicional Guelaguetza.

Fue así como el Cerro de San Miguel lució lleno de color y vida un año más, pletórico de alegría y convivencia, que se acentuaron cuando los presentes disfrutaron del tradicional pan de burro y mezcal que les fueron ofrecidos por los danzantes que participaron en “La Fiesta Grande de Atlixco”.