Hacienda Santa María Regla, historia de luces y sombras - Ruta al Descubierto
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Hacienda Santa María Regla, historia de luces y sombras

Detrás de la bonanza de esta hacienda, que data del siglo XVIII, se esconde una oscura leyenda

03 Ene 20

La Hacienda Santa María Regla, en la que se explotaban metales como el oro y la plata, fue edificada en el siglo XVIII por Pedro Romero de Terreros, I Conde de Regla, personaje de origen español al que se le atribuye la fundación de Huasca de Ocampo, en el estado de Hidalgo, y la construcción, en esta población, de otras dos haciendas: San Antonio Regla y San Miguel Regla.

Cada una de las haciendas que pertenecía a Romero de Terreros contaba con una finalidad diferente, en San Antonio Regla se llevaba la administración de las otras propiedades y bienes del acaudalado hombre, mientras que en Santa María Regla se trabajaban metales preciosos y, por último, San Miguel Regla era la residencia de este personaje que, en su momento, fue considerado el hombre más rico del mundo.

En la hacienda de beneficio, es decir, Santa María Regla, se recibían las cargas de las minas y allí mismo se lavaban y fundían los metales para obtener lingotes. En lo que respecta a los hornos, el lugar contó con dos marcadas influencias, primero, la española y, años después de la consumación de la Independencia de México, la inglesa, caracterizada por el uso de ladrillo rojo, ya que los hijos de Pedro Romero de Terreros, en ese momento ya difunto, se asociaron con empresarios ingleses.

Bonanza y miseria

La Hacienda Santa María Regla fue erigida en una barranca con la finalidad de dificultar la entrada y salida de la misma, lo cual ayudó a evitar robos y saqueos. Y por si esto no fuera suficiente, el I Conde de Regla colocó una gran barda alrededor del terreno, hecha con pedazos de prismas basálticos, los cuales son resbalosos, en cuya parte superior les colocó trozos de obsidiana, una piedra muy filosa.

La gran hacienda cuenta con 6 hectáreas de terreno, de las cuales aproximadamente cinco son de construcción, y aún conserva cuatro de las bóvedas en donde eran almacenados los lingotes, además de una parte de un acueducto y varios hornos diseminados por toda la propiedad.

Durante el auge de la hacienda existía una tienda de raya donde los jornaleros compraban sus alimentos y demás artículos de primera necesidad, pero debido a que sus ingresos eran muy precarios, debían pedir fiado y, de esta manera, se originaban deudas que, lejos de disminuir, se incrementaban con el paso del tiempo y cuando estos trabajadores morían, sus hijos heredaban dichas deudas y era así como el hacendado mantenía a una persona y a sus descendientes trabajando para él, durante inclementes jornadas de entre 12 y 18 horas, que mermaban significativamente la salud de los peones.

Además de la gran seguridad con la que contaba la hacienda, en algunas partes de la misma se construyeron nichos para colocar imágenes religiosas o frases en latín que se utilizaban para evangelizar a los nativos, esta educación eclesiástica se hacía mediante manipulación psicológica, ya que se les decía a los trabajadores que las imágenes los observaban todo el tiempo y si se portaban mal o robaban algo, esos “vigilantes” los castigarían.

Ingenio y devoción

Otro de los aciertos de Romero de Terreros fue edificar todas sus haciendas cerca de cuerpos de agua, de tal manera que aprovechaba el líquido para satisfacer diversas necesidades de sus propiedades. El agua que corría por el acueducto de Santa María Regla se utilizaba en labores de limpieza y consumo, pero también en una parte del proceso de la obtención de los minerales preciosos. Además de construir el canal de suministro, el I Conde de Regla mandó a empedrar el río para evitar que el agua o la humedad entraran a los hornos.

La riqueza de Romero de Terreros le permitió comprar varios títulos nobiliarios, el último de ellos, otorgado por Carlos III, fue el de Conde. Nuestro personaje era muy devoto de la Virgen de Santa María Regla, razón por la cual pidió ser el “Conde de Regla” y nombrar Santa María, en honor a la virgen, a una de sus haciendas.

El Conde falleció de neumonía y sus restos se encuentran en el Ex Convento de San Francisco, en Pachuca, el cual fundó él mismo. Al morir, heredó sus haciendas a sus hijos varones y en la actualidad puedes visitarlas: en Santa María Regla existe la opción de realizar un recorrido histórico u hospedarte en el hotel, en San Miguel Regla también puedes pasar la noche en una de sus habitaciones y, por último, de San Antonio Regla sólo verás, en un recorrido en lancha, el chacuaco o chimenea de uno de sus hornos, ya que se encuentra inundada.

¿Quién fue el I Conde de Regla?

Pedro Romero de Terreros nació el 10 de junio de 1710 en la localidad andaluza de Cortegana, en Huelva, España, fue el quinto hijo de José Romero y de Ana de Terreros; muy inteligente, este joven comenzó a mostrar grandes capacidades desde pequeño.

Fue a la edad de 22 años cuando su tío Juan Vázquez de Terreros, quien vivía en Santiago de Querétaro, lo reclama en la Nueva España; al llegar, el joven Romero de Terreros se hace cargo de los negocios de su tío y los vuelve altamente productivos.

Al morir Juan Vázquez de Terreros, Pedro asume su lugar en diferentes cargos municipales y para 1742 el inteligente joven ya era alcalde, alférez real y alguacil mayor de Querétaro. Es entonces cuando se entera de la gran riqueza que existía en Real del Monte, en el actual estado de Hidalgo, y movido por sus ambiciones llega a la localidad para iniciar y dar forma al gran imperio minero del que fue rey.

Oscura leyenda

En la Hacienda de Santa María Regla existe un puente conocido como “puente del beso” o “puente de los enamorados”. Cuenta la leyenda que una noche, Pedro Romero de Terreros llegó a la hacienda montado en su caballo cuando vio, en ese lugar, a una mujer y un hombre besándose; al acercarse un poco al puente, pudo darse cuenta de que la pareja eran su hija y el capataz de la hacienda.

Romero de Terreros no dudó ni un solo instante en matar a su trabajador en ese momento, sin embargo, no tuvo la misma piedad para con su hija, a la que, atada con una cuerda al caballo, arrastró por toda la hacienda hasta provocarle la muerte, después la destazó y arrojó los restos en uno de los hornos de la mina.

Algunas personas cuentan que, en algunas ocasiones y durante la noche, puede verse -e incluso escuchar- al ánima de la infortunada joven paseando por toda la hacienda, quejándose amargamente por haber perdido a su amor y por la crueldad con la que fue asesinada por su padre. 

Sabías que…

La hacienda perteneció en algún momento a la reconocida actriz Silvia Pinal, sin embargo, al no contar con los recursos suficientes para mantener la propiedad, se vio obligada a venderla. Algunas partes de la hacienda han servido como escenario para la grabación de películas y series como “La Leyenda del Zorro”, “El Hotel de los Secretos” y “Ave María”, entre otras.