Sótanos de las Golondrinas y de las Huahuas, belleza abisal - Ruta A Pie
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Sótanos de las Golondrinas y de las Huahuas, belleza abisal

si el paisaje de los abismos subterráneos de la Huasteca Potosina no fuera maravilla suficiente, el espectáculo, por la mañana y en la tarde, de los millones de aves que habitan en ellos hacen de la visita una experiencia única e inolvidable

03 Ene 20

Muchas son las maravillas de México que a lo largo de viajes y experiencias nos han sorprendido, pero en esta ocasión les contaré de un impresionante abismo natural que deja atónito a cualquiera que se para a su alrededor, se trata del Sótano de las Golondrinas en Aquismón, San Luis Potosí.

La denominada Huasteca Potosina esconde entre su espectacular vegetación una de las 13 maravillas naturales de México, un gigantesco abismo de origen kárstico que se ha formado por la erosión del agua durante millones de años en el suelo calcáreo.

La experiencia de estar en el que se considera el sexto abismo subterráneo más profundo del mundo, con 512 metros de profundidad, de los cuales 376 son de caída vertical, es imponente e imperdible en la vida de cualquier viajero, podríamos decir que vivirlo es todo un sueño hecho realidad.

La magia del lugar no tiene límites, ya que se ha convertido en el hogar y refugio de alrededor de 3 millones de aves que por la mañana salen en parvadas y por la tarde regresan a su refugio de la misma manera, en un espectáculo difícil de describir con palabras.

La magia de la Huasteca Potosina y sus aves

Para presenciar la magia del Sótano de las Golondrinas tienes que esforzarte ya que las aves que ahí habitan son muy madrugadoras, por lo que el primer paso para conocerlas es levantarse muy temprano o viajar de madrugada para llegar al lugar entre las 5:00 y las 6:00 de la mañana, ¡después de esta hora podría ser demasiado tarde!

Al llegar al sitio tendrás que pagar el costo de acceso, 30 pesos por persona, y localizar a un guía que te acompañará hasta la parte permitida para observar el espectáculo. Toma en cuenta que, para ingresar hasta esa zona, tendrás que bajar 576 escalones y necesitarás una pequeña lámpara para descender sin tropezar.

El tiempo es oro en este lugar, ya que tendrás que bajar rápidamente -pero con mucha precaución- para que las aves no salgan antes de que llegues al lugar de observación. Generalmente, las criaturas emplumadas realizan su salida entre las 6:30 y las 8:00 de la mañana.

Poco antes de la hora prevista, la gente comienza a situarse en el lugar permitido mientras guarda silencio para no molestar a las aves, desde esta zona ya se puede observar la enorme oquedad y escuchar alguno que otro trino de los pájaros que la utilizan como refugio.

Todo el esfuerzo para estar ahí vale la pena cuando comienzas a observar que las primeras parvadas salen desde el fondo del sótano describiendo una espiral mientras suben hasta la orilla y quedan a sólo unos metros de tu vista, es en ese momento cuando emprenden su vuelo y, en cuestión de segundos, se alejan con aparente dirección hacia el cielo.

No hay foto o video que le haga justicia a la vivencia de apreciar durante poco más de una hora a miles y miles de aves saliendo de su hogar para acometer su vuelo. La experiencia puede ser aún mejor para los más arriesgados, ya que en la zona se instalan guías permitidos, conocidos como “amarradores”, que se encargan de asegurarte con una soga para que puedas acercarte lo más posible a observar la profundidad del abismo que, a esas horas de la mañana, pareciera no tener fin.

Luego del sensacional espectáculo natural producido por las aves, puedes quedarte a observar detenidamente la enorme erosión o realizar algún recorrido por Aquismón, mientras llega la tarde para presenciar de forma muy parecida la llegada de los millones de aves a su hogar, en este mismo sótano o en otro llamado “de las Huahuas”.

Sótano de las Huahuas

A aproximadamente 30 minutos del Sótano de las Golondrinas, entre las cabeceras municipales de Aquismón y Xilitla, otra maravilla nos sorprende: La Hoya de las Huahuas, Sótano de las Huahuas o Santuario de las Huahuas.

Ésta es una cavidad natural de forma ovalada que, aunque es menos profunda que el Sótano de las Golondrinas, no deja de sorprender con sus 478 metros de profundidad divida en dos niveles, uno de 202 metros y el segundo de 276 metros.

La experiencia por la mañana es muy parecida a la del anterior sótano, pero si quieres apreciar el regreso de las aves por la tarde, te recomendamos hacerlo en el Sótano de las Huahuas.

Se tiene contabilizado un aproximado de 1.5 millones de aves, principalmente vencejos de cuello blanco, especie que impresiona por su rapidez para volar, ya que puede alcanzar velocidades en el aire de entre 160 y 300 kilómetros por hora, las cuales dejan sin palabras a quienes tiene la fortuna de presenciar la llegada de las parvadas a su hogar.

Avistamiento de aves por la tarde

La experiencia por la tarde inicia desde las 16:00 horas, cuando la gente comienza a llegar a la taquilla de ingreso en donde se pagan 40 pesos, misma zona en la que te aborda un guía que se encargará de llevarte por un sendero de escaleras y piedras durante aproximadamente 30 minutos hasta llegar al mirador.

Nuevamente, todo el esfuerzo vale la pena cuando se llega al sótano y se puede ver a algunos pericos quilas volando en el centro de la cavidad, para luego acomodarse en las paredes del sitio y guardar silencio, lo que significa que los vencejos ya están cerca.

Entre las 17:00 y las 18:00 horas, el espectáculo no tiene comparación, ya que las miles de aves llegan en grupos, rodean la entrada del sótano para después entrar a la oquedad en caída libre, a una velocidad tan impresionante que el sonido de su aleteo -similar al de un pequeño avión- permanece en el aire durante algunos instantes.

¿Qué hacen las aves de los sótanos durante el día?

Esta es una pregunta que intriga a todo el que conoce este impresionante regalo de la naturaleza y aunque parezca difícil de creer, desde que salen, las aves viajan a velocidades inimaginables desde la Huasteca Potosina hasta Playa Miramar, en Ciudad Madero, Tamaulipas, adonde suelen ir en busca de algas marinas para alimentarse.

Al finalizar la tarde, millones de aves regresan a San Luis Potosí para refugiarse en los profundos sótanos que, desde hace muchos años, han convertido en su hogar y refugio, sobre todo para los miles de ejemplares que nacen cada año.

Sabías que…

Tanto en el Sótano de las Golondrinas como en el de las Huahuas, además de los vencejos, habitan quilas, cotorras de cueva y murciélagos.

El área protegida del Sótano de las Golondrinas, de 285 ha, comprende también el Sótano de las Huahuas y las Cuevas de Mantetzulel, en Aquismón, así como las Cuevas del Viento y de la Fertilidad, en Huehuetlán. En este abismo no habitan golondrinas sino vencejos de cuello blanco, cuyas características anatómicas son similares a las de las primeras.